Miles de agricultores irlandeses protestaron contra la aprobación preliminar por parte de la Unión Europea de un acuerdo comercial con el grupo Mercosur en América del Sur, calificándolo de «vergonzoso».
Los agricultores se manifestaron este sábado en rechazo a la aprobación preliminar por parte de los Estados miembros de la Unión Europea del que sería el mayor acuerdo de libre comercio jamás suscrito por el bloque con el Mercosur, en América del Sur.
Los opositores al acuerdo, encabezados por Francia, el mayor productor agrícola de la UE, no lograron reunir el respaldo suficiente para frenar una iniciativa que, según denuncian, podría inundar los mercados europeos con alimentos de bajo coste y perjudicar gravemente a los productores locales.
Ante la presión de partidos de la oposición y de asociaciones y sindicatos agrarios, el Gobierno de Irlanda subrayó que el acuerdo “carece de garantías”, en particular en lo relativo a lo que considera una “debilidad de los estándares de seguridad alimentaria en América del Sur”.
Durante una protesta celebrada en la localidad de Athlone, Joe Kew, agricultor del pueblo de Multyfarnham, en el centro del país, calificó el pacto de “vergonzoso para los agricultores y para quienes han construido la Europa actual”.
Los manifestantes, algunos de los cuales llegaron desde otras localidades a bordo de tractores, portaban pancartas con lemas como: “No sacrifiquen las granjas familiares por los coches alemanes” y “Nuestras vacas cumplen las normas, ¿por qué las suyas no?”.
Aunque Irlanda es una economía exportadora relativamente pequeña que busca diversificar sus mercados más allá de su dependencia de Estados Unidos, cuenta con sectores sólidos vinculados a la carne de vacuno y los productos lácteos, que generan un elevado nivel de empleo.
Las protestas se produjeron tras movilizaciones similares el viernes en Polonia, Francia y Bélgica, después de que la Unión Europea diera luz verde al acuerdo comercial, respaldado por organizaciones empresariales pero duramente criticado por los agricultores europeos.
La entrada en vigor del acuerdo dependerá ahora de la aprobación del Parlamento Europeo, mientras Irlanda se ha comprometido a trabajar en su contra con el objetivo de rechazarlo en una votación que se prevé especialmente disputada.

