InicioDestacadasLa solución para el Portland Ancap es esencialmente política*

La solución para el Portland Ancap es esencialmente política*

Finalmente, el pasado viernes se concretó la reunión de la dirección de Fancap y el Sunca, acompañados por el cro. presidente del PIT-CNT Marcelo Abdala, con el presidente de la República Yamandú Orsi, la presidenta de ANCAP Cecilia San Román y la ministra de industrias energía y minería Fernanda Cardona.
En primer lugar, quiero saludar y felicitar fervientemente la movilización organizada por el sector Paysandú de la Federación Ancap y el Sunca. Fue realmente una verdadera muestra de sana rebeldía y compromiso con la causa, una lucha digna que mantiene encendida la llama de la esperanza de lograr finalmente las inversiones necesarias para mantener la fuente laboral de cientos de compañeros y compañeras sanduceras.


El resultado de la reunión genera mucha incertidumbre, algunos compañeros la valoraron positiva, pero a los verdaderos involucrados (compañeros del portland Paysandú y Minas) les generó muchísima preocupación que se justifica en algunas consideraciones que intentaré desarrollar a continuación.
Según la presidenta de Ancap (quien cuenta con el respaldo absoluto del presidente Orsi, según palabras expresadas por el mandatario en la citada reunión) “el portland está al borde del abismo” y el plan del gobierno “es el único camino”, en la misma nota (Búsqueda 12/3/26) agrega que la propuesta está basada en “una mirada muy técnica… que no propone algo descabellado, ni con exceso de optimismo ni cuestiones políticas”. Realmente toda una confesión.
Dicha aseveración marca la cancha y desnuda el pragmatismo y la debilidad ideológica de este gobierno. ¿A quién se le ocurre que una fábrica del estado que ha sufrido un proceso de desinversión brutal en los últimos 50 años pueda salvarse con un plan meramente técnico?, desestimando sin cuestionarse, la responsabilidad política del actual gobierno con el funcionamiento eficaz de una industria estratégica en el desarrollo nacional.


Si el centro del análisis es un diagnóstico puramente técnico, se está dejando de lado la esencia de la Empresa Pública, su rol social y productivo. Si la gestión de las EE.PP es puramente técnica, no habría electrificación rural, combustible al mismo precio en todo el territorio, agua potable y comunicaciones en cada rincón del país, subsidio del boleto, supergas y los biocombustibles, etc. Si la gestión de las EE.PP fuera meramente técnica, su gestión sería la misma en un gobierno de derecha y uno de izquierda (cosa que lamentablemente cada vez sucede más).
Las empresas públicas gestionan recursos estratégicos y su gestión, si bien debe contemplar parámetros económicos, fundamentalmente debe perseguir la consecución de objetivos sociales y productivos. Estos cometidos fueron fundantes de la concepción batllista del estado, mucho más deberían serlo en un gobierno que se dice de izquierda.
¿Alguien piensa que si el gobierno tuviera voluntad política real de encontrar una solución de fondo encomendaría a la presidenta de Ancap y a la ministra de industrias que diseñaran una propuesta “muy técnica”?
Para presentar la propuesta sobre el futuro del portland ANCAP contrató 2 consultoras, TRASMY (estudios de factibilidad especializada en la industria del cemento) y EXANTE (asesoramiento económico y financiero).


En las actuales condiciones, con las plantas atadas con alambre trabajando dos meses por año y una competencia altamente tecnificada, cualquier análisis técnico basado en las reglas del mercado concluirá que la única salida es el cierre. Por tanto, solicitar una solución técnica, no es otra cosa que buscar una excusa para hacer lo que políticamente se tiene decidido hacer, pagando el mínimo costo político.
Si a cualquiera de estas empresas le pidieran un informe sobre la conveniencia de vender el supergas por debajo del precio de producción, el boleto barato, la producción de biocombustibles para sustituir importaciones por trabajo nacional, vender combustible en todo el país sin incluir los fletes, llevar las comunicaciones y electrificación a todos los rincones del país, seguramente responderían que es un error, no por deshonestos, simplemente es una cuestión de ideología, son liberales, están formados para entender la realidad desde la lógica del mercado.
Dicen que la industria cementera de Ancap perdió 800 millones de dólares en 20 años, lo que me hace pensar que a todos los políticos que estuvieron al frente de la empresa habría que meterlos presos, perdieron 800 millones por no invertir 100. INEXPLICABLE. Es más, según sus cálculos, durante la actual administración se perderían alrededor de 150 millones de dólares, ¿no será más redituable invertir ese dinero en una actualización tecnológica de las plantas en lugar de cerrar?


A partir de esta realidad la conclusión es simple, deciden transitar este camino sabiendo hacia donde conduce el mismo, “el cierre en cuotas pagando el menor costo político posible”. Y pretenden que aceptemos que es “el único camino”
LA SOLUCIÓN PARA LA INDUSTRIA CEMENTERA ESTATAL ES POLÍTICA, así como
también fue política la decisión de fundirla (que comenzó por el decreto del ex presidente Batlle en 2003 derogando la obligación de realizar la obra pública con cemento estatal) y siguió con pésimas decisiones políticas de los sucesivos gobiernos y una gestión desastrosa.

Por todo esto y algunas otras cosas que harían muy largo este documento, es que soy muy escéptico de la instancia que propuso el Sr. Presidente, consistente en lograr en un plazo de 15 días “una propuesta alternativa que genere más consensos y acuerdos”
¿Cual podría ser el camino alternativo entre dos posturas antagónicas?, ¿Cuál podría ser la síntesis entre una necesaria decisión política y “una mirada muy técnica”?, ¿Cuál sería el camino intermedio entre invertir 100 millones de dólares y potenciar la industria cementera estatal o dejar de producir?, ¿Cuál sería la propuesta intermedia entre la inversión o el cierre?
Para cerrar estas consideraciones anhelando fervientemente equivocarme y tener que reconocer en el futuro que mis presunciones eran desacertadas, una última reflexión, entiendo que las inversiones en la industria cementera de ANCAP deberían ser genuinas del estado y que nuestra lucha debería estar enfocada en cambiar la lógica del abordaje del problema. El problema del portland es político y requiere indefectiblemente una solución política, el instrumento que se utilice para salvarla es una discusión posterior.


Por tanto, la lucha también es política, en la calle denunciando el cierre y no mendigando una ayuda entre gallos y medianoche. A nuestros dirigentes sólo les pido que estén a la altura de la enorme historia de la organización que representan, la gloriosa FEDERACIÓN ANCAP.
No se dejen usar. Para poder negociar con posibilidades de avanzar, primero hay que cambiar el tablero, en el actual tablero todas las fichas son de ellos, discutir informes técnicos nos conduce a una trampa teñida de complicidad.
En el día de hoy se realizó en Paysandú una movilización en defensa del trabajo realmente multitudinaria, en la misma sentí orgullo del planteo que realizó nuestro compañero Eduardo Zabala, una postura valiente y con total independencia de clase. La contracara fue la ausencia de la dirigencia nacional, que al igual que el pasado viernes omitieron informar y difundir la movilización, lamentable. Es imprescindible rodear de solidaridad y apoyo a los compañeros y compañeras de Paysandú. UNIDAD, SOLIDARIDAD Y LUCHA hoy y siempre será la bandera y el legado de la Clase obrera uruguaya.
El único camino para nosotros es generar condiciones para una salida política y si nos toca perder, que sea de pie, LUCHANDO.


*Carta de Gerardo Rodríguez, expresidente de FANCAP

18 de marzo 2026

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