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Memoria, juicio y castigo

Desde Radio 36 Centenario no olvidamos lo que ocurrió, antes, durante y después de la última dictadura cívico militar en Uruguay con cientos de compatriotas que fueron detenidos, torturados, asesinados  y desaparecidos.

EGUREN LOYARTE, Mario, “Robin”. Asesinado el  21/4/72. Asesinado en Uruguay.

Nació el 19 de enero de 1952 en Treinta y Tres, donde vivió hasta el día en que lo mataron. Era estudiante y militante del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T). Es asesinado el 21 de abril de 1972 por las Fuerzas Conjuntas (FF.CC.) en Treinta y Tres.

Mario fue detenido, mientras era trasladado en un jeep rumbo a Jefatura de Policía de Treinta y Tres intenta huir trepando un árbol y saltando a la azotea de una casa. En esas circunstancias recibe disparos de la policía y de personas vestidas de civil que formaban parte del operativo, cayendo asesinado a la vereda. Al caer abatido los vecinos vieron que se hallaba desarmado y con las manos esposadas.

NIZ VEMOS, César Emilio «Carpincho o Alberto». Muerte: 21/4/72.

César es herido gravemente en un choque armado que se produce en las cercanías de Camino Perinetti, en los nacientes del arroyo Sauce, Departamento de Treinta y Tres, muriendo posteriormente a consecuencia de las heridas recibidas.

RAGGIO ODIZZIO, Laura Marta. Muerte: 21/4/74- Tortura.

Nació el 11 de junio de 1954 en Montevideo. Era estudiante en la Facultad de Psicología y militante del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T). Laura fue detenida y procesada en 1972, fue sobreseída en 1973 y puesta en libertad.

REYES SEDARRI, Silvia Ivonne. Muerte: 21/4/74- Tortura.

Nació el 29 de noviembre de 1954 en Montevideo. Era militante del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T), estaba casada con Washington Barrios Fernández.

MAIDANICK POTASNICK, Diana Riva. Muerte: 21/4/74- Tortura.

Nació el 31 de octubre de 1951 en Montevideo. Era maestra de jardín de infantes, estudiante en Facultad de Humanidades y Ciencias y estudiante de Psicología. Militaba en el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T).

El 21 de abril de 1974 se realizó un allanamiento en la casa del matrimonio de Silvia Reyes y Washington Javier Barrios Fernández en Montevideo. Fue un operativo militar montado para capturar a Washington, pero que se vio frustrado porque él había viajado a la República Argentina. En dicho operativo fue asesinada su esposa, Silvia Reyes, que estaba embarazada de tres meses, junto con las jóvenes Diana Maidanick y Laura Raggio.

Diana recibió 35 impactos de bala cuando acudió a abrir la puerta. Si bien las autoridades declararon que las tres jóvenes habían muerto durante el tiroteo, vecinos atestiguaron haber visto al personal de seguridad llevando a las Srtas. Raggio y Reyes y a dos hombres. Al día siguiente, los dos cuerpos fueron entregados a las familias. Además de las heridas de bala, los cadáveres mostraban señales de golpizas y falta abundante de cabello.

El diario «El Día» publicaba en su edición del 23/4/74 un artículo bajo el titular:

«Tres sediciosas muertas; hirieron a dos Oficiales y uno está muy grave.

En cambio, muy diferente es la versión de los hechos relatada por la hermana de Washington, Jacqueline,  que habitualmente se quedaba con su cuñada cuando su hermano viajaba, y que vivía apartamento de por medio.

Jacqueline narra lo siguiente: «Aquel 21 de abril estaba dormida profundamente cuando de golpe me despiertan gritos y golpes terribles en las ventanas y en la puerta de entrada. Con mucho miedo me senté en la cama de un salto y comencé a entender lo que gritaban: «Abran, abran, somos las Fuerzas Conjuntas abran que tiramos». Eran muchas voces y seguían golpeando y gritando como desesperados. Salí de la cama y fui gateando hacia el dormitorio de mis padres, tenía mucho miedo. Oía el ruido de las ametralladoras y pensé que podían tirar contra las ventanas porque seguían gritando: Abran, abran que tiramos». Si lo hubieran hecho, seguro que me hubieran matado porque tenía que pasar frente a las otras ventanas. En ese momento mis padres prendían la luz, saltaron de la cama y corrimos hacia la puerta. Gritaban «no tiren, no tiren» e iban prendiendo las luces, abriendo las cortinas y por supuesto abrieron la puerta de entrada. No entendíamos nada, eran las dos y cuarenta y cinco de la madrugada; nos parecía que eso no era realidad, que era una pesadilla. Al abrir la puerta se abalanzaron una cantidad de militares con metralletas que apuntaban a mis padres y a mí. El patio estaba lleno de soldados que gritaban y corrían como locos. A los gritos le preguntaron a mi padre ¿Usted cómo se llama? No terminó de decir «Washington Barrios» cuando se lanzaron contra él, lo tomaron de los brazos y comenzaron a tirarlo hacia afuera. Mi padre se resistía y preguntaba qué hacían y qué querían. Los soldados gritaron «acá está».

En ese momento se siente una voz que venía más de atrás del montón de soldados que dice: «No, a ese no lo maten que es el padre». Entonces lo soltaron y una cantidad de soldados y otros hombres de civil que llevaban camperas negras entraron a nuestro apartamento y preguntaron por mi hermano Washington. Nosotros respondimos que no sabíamos dónde estaba. Nos encerraron en el dormitorio custodiados por varios soldados que nos apuntaban con sus metralletas. Entonces comenzó el ruido infernal de las ametralladoras y me di cuenta que estaban tirando contra la puerta del apartamento de mi hermano. Aquello fue un infierno, se sentía el ruido de los impactos contra los vidrios, el sonar de la ráfaga de las ametralladoras.

Y nosotros impotentes; sentía en mi interior que estaban matando a Silvia y a su hijo, que luego de aquello no podía estar viva…» (…) Cuando salí afuera de la casa parecía que hubiese pasado un terremoto… Mi mamá me dijo que habían matado a Silvia y a las dos compañeras que estaban con ella: Laura Raggio y Diana Maidanick. Al mediodía llegaron varios camiones del ejército con soldados y comenzaron a llevarse  todo el mobiliario. Se llevaron la puerta, retiraron hasta los tapones y las tapas de las llaves de encender las luces. Recuerdo cuando se llevaron la máquina de coser y el colchón del sofá cama que estaba en el lugar donde las asesinaron, todo estaba lleno de sangre. Era horrible. Lo que no pudieron llevarse, como el placard del dormitorio, lo rompieron. Unas semanas después cuando mi padre y mi otro hermano limpiaron volví a entrar al apartamento. La puerta de acceso al comedor y dormitorio no tenía un sólo vidrio sano, el revoque y los ladrillos estaban todos rotos a consecuencia de las ráfagas, las paredes salpicadas con sangre y las balas incrustadas en el cielo raso tenían trozos de cuero cabelludo».

En febrero de 2021 el fiscal especializado en crímenes de lesa humanidad, Ricardo Perciballe, solicitó el procesamiento con prisión del general Juan Modesto Rebollo y los coroneles José Gavazzo y Eduardo Klastornick por tres delitos de homicidio en reiteración real.

El 15 de noviembre de 2021 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Uruguay por estos asesinatos y por las desapariciones de Luis Eduardo González y Óscar Tassino.

El 22 de julio de 2022 la Jueza Isaura Tórtora, dispone el procesamiento de Juan Modesto Rebollo García, José Nino Gavazzo y Eduardo Klastornick, estos dos últimos después fallecidos, porque “existen elementos de convicción  suficientes para sostener que se encuentran incursos prima facie en tres delitos de homicidio en reiteración real.” El 28 de abril de 2023 el Tribunal de Apelaciones en lo penal de 2° turno, integrado por los ministros Beatriz Larrieux y Daniel Tapié, ratificó el procesamiento con prisión del militar retirado Juan Rebollo, por los asesinatos de Diana Maidanick, de 22 años; Laura Raggio, de 19; y Silvia Reyes, también de 19 años, ocurridos el 21 de abril de 1974. Como parte de la sentencia el Estado uruguayo hizo un acto público de reconocimiento de responsabilidad y disculpa pública en 2023. La vivienda donde fueron asesinadas quedó señalada como sitio de memoria.

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