Desde hace un tiempo atrás los muros de algunas zonas de Montevideo muestran la solidaridad con la lucha del pueblo palestino ante el genocidio que comete Israel y reclaman del gobierno uruguayo la ruptura de relaciones con el agresor. También se ven reclamos de trabajadores de reparticiones gubernamentales que reivindican un mejor y en otros casos que les paguen su salario.
Los muros históricamente han sido y seguirán siendo la forma de propaganda de quienes no acceden a los medios masivos de comunicación. La democracia también tiene esas cosas.
Ramón, hace años que tiene claro quiénes son los responsables de que miles jubilados se encuentren sumidos en la pobreza; identifica claramente porqué los sucesivos gobiernos nacionales cumplen a rajatabla los condicionamientos impuestos por el FMI, conoce muy bien lo nefasto de la reforma de la seguridad social y la mantención de las Afap.
Junto con los integrantes de la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas del Uruguay ha reclamado en la calle, portando sus carteles fabricados con cartón, que el gobierno vuelva a pagarle el aguinaldo a ese sector de la población, derecho eliminado por la dictadura y nunca restituido.
La situación familiar de este propagandista popular no es sencilla ya que dedica la mayor parte del día al cuidado de su esposa enferma.
Pero Ramón , que carga con unos cuántos años de vida y de trabajo, no se achica ni deja de denunciar, de solidarizarse con lo que considera una lucha justa.
Cuando no puede participar en las movilizaciones convocadas en torno a la realidad nacional o internacional utiliza el muro de su vivienda para expresarse. En una de las fotografías – tomada por Lidia Salomón- lo vemos con un ejemplar del semanario La Juventud del que es suscriptor.
Ramón también es oyente fiel de CX 36 Radio Centenario.
Recientemente lo encontramos en Plaza Libertad, en una concentración y posterior marcha hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se reclamó para que el gobierno de Yamandú Orsi y el Canciller Lubetkin velara por la situación de Daniela Lópes y Jorge Vignolo detenidos y secuestrados por las tropas de Israel en aguas internacionales, reclamo que no arrojó resultados.
Allí también estuvo Ramón con su cartel, con su denuncia, con su solidaridad.



