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Decir resistencia y revolución es decir Fidel

Fidel Castro tuvo en José Martí uno de sus maestros en su formación como revolucionario.

Desde este espacio  continuaremos difundiendo las ideas del líder de la revolución cubana, martiano, marxista leninista, revolucionario.  Serán textos extraídos de sus intervenciones en distintos momentos en Cuba y en otros países; de su opinión escrita sobre temas nacionales e internacionales y parte de las innumerables entrevistas realizadas por periodistas de todo el mundo, al conductor de la revolución cubana durante su extensa y fructífera vida.

En el año 2006 fue editado el libro “Fidel Casto. Biografía a dos voces. Ignacio Ramonet”.

El autor nacido en Galicia en 1943 es periodista y editor de Le Monde Diplomatique. Especialista en geopolítica y estrategia internacional y profesor de la Teorìa de la Comunicación de la Universidad Denis Diderot de París. Es doctor en Semiología e Historia de la Cultura por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales.

“El empleo de los principios es la mejor arma política posible”.

El capítulo 26 del libro,  I. Ramonet lo tituló “Después de Fidel, ¿qué?…”. Entre otras preguntas está la siguiente: ¿Qué les diría a aquellos que, hasta siendo en principio amigos de Cuba, ante tantas críticas contra la Revolución dudan de ustedes o finalmente los condenan?.

Lo que yo les diría a muchos de  los que dudan, o nos condenan porque tengan determinadas ideas, es que mediten cómo este pequeño país ha podido resistir casi medio siglo las embestidas  de la más poderosa potencia. Eso no se puede lograr sino sobre la base de principios, sobre la base de las ideas, sobre la base de la ética. Es la única manera.

Nosotros creemos en el hombre, en el ser humano, en su capacidad de adquirir una ética, una conciencia, en su capacidad de hacer grandes sacrificios….Incluso lo ha hecho por malas causas, porque a la Primera Guerra Mundial , por ejemplo ,  uno ve los campos de batalla del Marne, de Verdún y todo, y hasta los obreros se fueron a luchar porque el himno francés , que es verdaderamente bello, y la bandera francesa, la historia, el escudo, por los símbolos  han ido a morir en masa los hombres, por símbolos, creyendo que eran algo bello y digno por lo cual dar la vida, y estaban defendiendo los intereses de los imperios, de los grandes capitalistas, de las grandes potencias coloniales en Africa, Asia.

Uno ha visto morir a lo largo de la historia a los hombres por decoro, por valores a los que es capaz de apreciar. Alguien se los inculcó.

Incúlquense los mejores valores desde el punto de vista humano, desde el punto de vista de la justicia, de la fraternidad. De la Revolución francesa me gusta mucho aquella idea : “Libertad. Igualdad, Fraternidad”. Y que fue una prédica.

Hoy en este mundo, no se puede hablar de ninguna de las tres , ni de la libertad, después que vemos todo lo que ocurre en todas partes, allí en Naciones Unidas, en el Consejo de Seguridad , en la forma en que Estados Unidos gobierrna. De igualdad es imposible hablar, ni entre los hombres ni entre las naciones. Y de fraternidad es muy difícil hablar, es muy difícil que impere la fraternidad en el mundo. Sin embargo, la libertad, la igualdad y la fraternidad imperarán porque están surgiendo los brotes en todas partes de esos sentimientos.

Por eso yo decía que el papel de los intelectuales es muy importante, porque sólo gente con un nivel intelectual, que nosotros llamamos trabajadores intelectuales, el profesor, todos esos que por internet organizan movimientos fuertes y poderosos, como la protesta contra la guerra de Irak, surgida del Foro Social Mundial surgida de Porto Alegre, como la protesta en Seattle y en otros muchos lugares, que ya atemorizan a los amos del mundo.

Tengo la convicción , ya le dije , de que en Estados Unidos nunca podrá establecerse un régimen de tipo fascista , porque hay tradiciones, hay valores éticos, hay instituciones …Por lo general, el norteamericano cuando hace algo cree que está haciendo una cosa bien hecha: por eso algunos gobernantes tratan de engañarlo primero . Pero desde luego, es muy difícil para un intelectual, aun en esta guerra de Irak que obligó a muchos ciudadanos norteamericanos a botar el vino francés, lo cual era una tontería. Si dijeran que se lo están tomando, pero, para despreciar el vino francés , ¿botarlo?. Ahora, fijese, qué extremo…Se dan esas cosas, es odio, reafirman odios, prejuicios.

Nosotros nos consideramos afortunados por haber tenido conciencia de que ésas cosas no son armas políticas. Hay armas políticas, y, además, tenemos la experiencia probada de que el empleo de los principios es la mejor arma política posible.

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