Prof. M. Ackar, Director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Fac. de Ciencias de la Udelar/Portal de la Udelar.
«De todas formas, es todo muy lento y tímido y el Ministerio de Ambiente continúa siendo muy débil, casi que marginal, en la toma de decisiones del Estado en su conjunto», acotó Achkar. Añadió que esto es lo que causa que «la protección de los sistemas ambientales siga siendo muy débil en algunos temas preocupantes como el aumento de la forestación y la prospección sísmica, entre otros problemas complejos, de difícil solución, que son amenazas reales al ambiente»
Hoy 5 de junio se celebra un nuevo Día Mundial del Medio Ambiente. ¿Cuál es la situación actual de la protección ambiental en Uruguay? ¿Cuáles son los principales impactos y debates en torno a la temática, que existen en el territorio nacional?
Para abordar estas y otras interrogantes, el Portal de la Universidad de la República (Udelar) dialogó con Marcel Achkar, docente grado 5 del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales (IECA) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar) y director del IECA.
En lo que se refiere a la situación general actual de la protección del ambiente en Uruguay Achkar señaló que «sin duda hubo un cambio significativo en la orientación del funcionamiento del Ministerio de Ambiente».
Para el investigador este cambio de rumbo se reflejó en algunas medidas importantes, la primera, «el cambio de orientación del proyecto Neptuno, con problemas, con renegociación de un convenio que era inconstitucional, no en el mejor de los escenarios, pero es un cambio importante». El segundo tema es la modificación del régimen de protección de aguas en Uruguay que se estableció a través del Decreto N° 226/025, aprobado en octubre de 2025.
Esta normativa derogó y sustituyó al histórico Decreto N° 253/979 tras más de 45 años, modernizando el control de la contaminación tanto para aguas superficiales como subterráneas. «Este cambio reglamentario fue producto de un proceso participativo amplio del que realmente se logró un buen decreto para regular la calidad de agua, veremos qué pasa con la aplicación, pero fue en el sentido correcto», destacó Achkar.
Añadió que el tercer punto, es el decreto N° 228/025 Declaración de Humedales de importancia ambiental, promulgado en octubre de 2025, que reglamenta el artículo 159 del Código de Aguas y «aunque tiene limitaciones, no es una excelente reglamentación, también va en el sentido correcto». Como cuarto punto destacó el cambio en la orientación del funcionamiento de las Comisiones de Cuenca y Acuíferos, «que se reflejó en una modificación de la dinámica, de los equipos de trabajo y consejos regionales, hoy son espacios de trabajo y han comenzado a funcionar».
«De todas formas, es todo muy lento y tímido y el Ministerio de Ambiente continúa siendo muy débil, casi que marginal, en la toma de decisiones del Estado en su conjunto», acotó Achkar.
Añadió que esto es lo que causa que «la protección de los sistemas ambientales siga siendo muy débil en algunos temas preocupantes como el aumento de la forestación y la prospección sísmica, entre otros problemas complejos, de difícil solución, que son amenazas reales al ambiente». Entiende que esta debilidad se manifiesta en la dificultad para realizar un monitoreo permanente, la fiscalización y sanción en todos los casos cuando existen violaciones a las reglamentaciones, «eso muchas veces funciona a partir de denuncias». Entiende que el Ministerio no cuenta con la fuerza o la capacidad de recursos instalada para cumplir esta tarea de forma adecuada ya que estos están condicionados por el presupuesto que se le adjudica, lo que lo hace muy débil.
Por otro lado, considera que la debilidad del Ministerio de Ambiente se vincula también a la presión por la necesidad de atracción de inversiones, incorporada al plan económico del país y que con frecuencia pesa más que el cuidado del ambiente.
Algunos temas en debate
En el caso de los humedales estos se han visto amenazados en reiteradas oportunidades a lo largo de los años. Las mayores amenazas de los humedales de Santa Lucía, por ejemplo, son la contaminación por el desarrollo de la actividad agrícola y ganadera en las márgenes del Río, y el intento de avance de megaproyectos viales e hídricos como el proyecto de 2023 de extensión de la Ruta 102 para conectar las rutas 1 y 5 que atravesaba los humedales, así como el Proyecto Neptuno que planteaba la realización de una planta potabilizadora de agua tomada del Río de la Plata en la zona de Arazatí, departamento de San José para abastecer la demanda de agua potable de Montevideo.
Aunque estos megaproyectos no se llevaron a cabo, en la actualidad otros humedales han sido colocados en situaciones de riesgo debido a propuestas de este tipo. Es el caso de un mega-proyecto inmobiliario privado de 226 hectáreas que se plantea en los Bañados de Carrasco, que forman parte de la Cuenca del Arroyo Carrasco, el cual abarca zonas de Montevideo y Canelones y propone transformar cientos de hectáreas de suelo rural en urbano. El proyecto ha provocado que los vecinos que habitan el territorio alcen su voz en contra del mismo ya que impactará en forma negativa en el ordenamiento territorial y el ambiente de los Bañados de Carrasco, un sistema hidrográfico y ecosistema de humedales de aproximadamente 1.500 hectáreas que articula cursos de agua, territorios urbanos, rurales y periurbanos.
En ese sentido Achkar informó que están funcionando unas 20 comisiones de Cuenca en todo el país, algunas muy bien como la de Santa Lucía, la de Laguna del Sauce, y la de Laguna Merín . «En la Comisión de Cuenca del Santa Lucía, con el fin de mejorar la calidad ambiental en esta cuenca, presentamos un borrador de un decreto para limitar el desarrollo de la forestación por la recurrencia de los problemas hídricos, una medida que es urgente», resaltó. Añadió que «otras comisiones que quedaron debilitadas luego de cinco años, de 2020 a 2024, en los que se bombardeó su funcionamiento, no retomaron todavía el proceso de dinámica operativa con esa intensidad».
En lo que se refiere a las prospecciones sísmicas indicó que es un tema bien complejo, la academia presenta posiciones divididas y es poca la información disponible sobre los impactos ambientales de esta técnica. En la actualidad existe una gran discusión sobre si es conveniente alterar la plataforma costera uruguaya por supuestos yacimientos de petróleo, sobre cuya existencia hay muchas dudas y además teniendo en cuenta la experiencia a nivel internacional de los problemas y ninguna ventaja que les acarrea la posesión de petróleo a las zonas que cuentan con este recurso. «Existe una larguísima historia de análisis de todo el siglo XX que demuestra que en general los países petroleros del tercer mundo tienen más problemas que beneficios, en especial desde el aspecto geopolítico», señaló.
«Desde el punto de vista ambiental creo que se ha precipitado el tema sin tomar los recaudos ambientales, entre ellos aplicar el principio precautorio que está incluido en la legislación uruguaya y que aplicamos muy poco», añadió. «O sea, cuando no hay garantías científicas de los resultados de una acción y las dudas son mayores que las certidumbres, hay que abstenerse de tomar esas medidas», afirmó. «Además, estamos hablando de uno de los principales recursos turísticos que tiene el país, de la pesca y otras actividades asociadas, tenemos que ver si tenemos información suficiente para decir que esas actividades están aseguradas», concluyó.
Otro tema en cuestión es el ordenamiento territorial, en este sentido Uruguay se encuentra en una situación compleja, para el investigador, una gran potencialidad del país era tener dentro de un mismo ministerio al ordenamiento territorial (Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial) y a la protección del ambiente (Dirección Nacional de Medio Ambiente) dentro del viejo ministerio (Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente). Con la separación de esta cartera en dos Ministerios (Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial y Ministerio de Ambiente), se perdió la inclusión en un mismo organismo de dos temas tan vinculados, «no se puede hacer ordenamiento territorial sin integrar el ambiente y no se puede proteger el ambiente sin ordenar el territorio, algo que era visto con orgullo en el exterior, y si ya era difícil la comunicación entre dos direcciones, al dejarlas en dos ministerios distintos es más dificultoso aún», apuntó.
En cuanto al proyecto en Casupá, departamento de Florida, la construcción de una gran represa y reserva de agua bruta dulce en el Río Santa Lucía, la Dirección Nacional de Aguas del Ministerio de Ambiente informó que el proyecto ejecutivo no está terminado, cuando se concluya se le enviará a la Comisión de Cuenca del Río Santa Lucía para su estudio. «De todas formas analizamos el tema y nos parece que la construcción de un reservorio de agua en Casupá va en el sentido correcto para mejorar la calidad de la Cuenca y, si se maneja bien la represa, posibilitaría el caudal ecológico del curso del Santa Lucía Grande, también reducir la presión sobre el reservorio de Paso Severino y usarlo más como regulador del caudal ecológico del Santa Lucía Chico», afirmó Achkar.
Añadió que además el ministro de Medio Ambiente, Edgardo Ortuño, ha realizado varias veces el anuncio de que se va a declarar área protegida a una zona asociada a la represa de Casupá. «Eso es muy interesante porque las áreas protegidas en Uruguay siempre se han definido para delimitar ecosistemas únicos, paisajes característicos, de importancia geomorfológica o asociadas a especies emblemáticas y esta sería la primera experiencia en Uruguay y casi única en América del Sur, de un área protegida vinculada a la protección del agua», señaló. «Podría abrir una puerta a otras iniciativas de este tipo, por eso también es tan importante que funcione bien», acotó. No obstante, aclaró que sobre esta área protegida «todavía no hay nada concreto, hasta ahora son solo declaraciones del ministro, ni siquiera se habla de la extensión que tendría». Resaltó la importancia simbólica y concreta que tendría el área protegida en la calidad del agua del río Santa Lucía, «qué buena experiencia sería si todas las reservas de agua potable superficiales del país pudieran tener un área protegida que asegure su calidad, cuánto mejor funcionaría OSE», expresó.
Achkar destacó la importancia ecosistémica fundamental de los humedales en relación a tres grandes componentes. Uno de ellos se vincula con el funcionamiento del ciclo hidrológico en el que los humedales cumplen una función específica en la regulación de la cantidad de agua que circula por el territorio ya que condicionan la infiltración y regula el escurrimiento superficial, el aporte de agua a los cursos de los ríos y arroyos y la recarga de acuíferos. Asimismo, permiten la evapotranspiración que se vincula con aportes a la regulación climática. El segundo bloque de contribuciones de los humedales con el ambiente se vincula a la calidad del agua ya que son sistemas que funcionan como un gran filtro natural de sustancias contaminantes que llegan desde las tierras altas a los cursos hídricos. Cuando los flujos de agua pasan por el humedal, este reduce la velocidad del agua provocando que se depositen allí todo tipo de contaminantes, sedimentos, materia orgánica o sustancias químicas. «Si nosotros alteramos o reducimos la capacidad de los humedales, vamos a tener problemas tanto de cantidad como de calidad de agua, un tema que en las condiciones actuales de cambio climático es fundamental y estratégico», afirmó.
El tercer componente de los humedales que los hace fundamentales para el ambiente radica en que son ecosistemas de gran biodiversidad propia, pero además que sirven de refugio y corredores ecológicos para una gran cantidad de especies tanto de flora como de fauna.
Señaló que los humedales cumplen por tanto funciones muy complejas y cuando se degrada su calidad o se reduce su tamaño, ya no pueden cumplirlas. La principal amenaza a los humedales se vincula con dos características particulares de esos territorios. «Una es que ocupan lugares que en general tienen una belleza escénica importante por lo que la gente quiere vivir allí, le resulta atractivo, lo rellenan, construyen casas, degradan el ambiente y finalmente el resultado es vivir en un lugar de muy malas condiciones, al principio es muy lindo y después es un gran problema para el que lo hizo y para el ambiente», afirmó. Por otro lado, como no tienen un destino productivo directo en el sentido clásico de la productividad económica, son terrenos relativamente baratos.
«Estas dos características hacen que la presión sobre estos territorios sea muy importante y por eso la regulación de los mismos es fundamental para contrarrestar esa presión», destacó. «Aunque el decreto N° 228/025 fue un avance, es limitado, se debería incluir con respecto a los humedales específicamente, un capítulo en la ley de ordenamiento territorial, cuyo objetivo original fue establecer criterios claros para ordenar el avance de la urbanización, algo en lo que no hemos logrado avanzar como país». afirmó. «En general, en todo el país, el avance de la urbanización le caminó por arriba a la ley», añadió. Recordó que en el año 2012 el Ministerio de Ambiente comenzó un proceso para generar un inventario de los humedales del país en el que los investigadores del Instituto colaboraron con el Ministerio, pero cuando llegó el momento de avanzar en concretar algunas líneas, se detuvo el proceso.
Achkar destacó que la gran potencialidad que tiene Uruguay en los temas ambientales y en el ordenamiento territorial es que la mayoría de los problemas y orientaciones negativas todavía son reversibles. «Estamos como país, salvo casos muy puntuales, totalmente a tiempo frente a otras situaciones en el mundo, para revertirlos, incluso situaciones severas como la contaminación del Pantanoso, Miguelete, todavía son reversibles, no hemos perdido esos cursos de agua», subrayó. No obstante, señaló que «es una carrera contra el tiempo y no logramos la comprensión de eso, lo que hace que estos temas no se coloquen en los primeros lugares de la agenda, la prioridad en la agenda pública sigue siendo el tema económico».

