El presidente cubano afirmó que las nuevas sanciones estadounidenses contra Cupet reflejan una “perversidad imperial” destinada a profundizar la presión sobre la isla.
A través de sus redes sociales, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, sostuvo el viernes que la estrategia de Washington busca “asfixiar al pueblo cubano mediante el hambre, las necesidades y las enfermedades”, con el objetivo de forzar un cambio político.
En ese contexto, afirmó que estas medidas reflejan “el renacimiento del fascismo en estado puro” y cuestionó los fundamentos utilizados por la administración estadounidense para justificar la decisión.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó el jueves a la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet) en la lista de Entidades Especialmente Designadas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Esta designación implica la prohibición de cualquier tipo de transacción o relación comercial con la compañía por parte de ciudadanos y entidades estadounidenses, salvo autorización específica, además de implicar sanciones secundarias para actores extranjeros que mantengan vínculos con la empresa cubana.
Desde enero, la Administración Trump, que al iniciar su segundo mandato endureció la política de presión y aislamiento contra la isla, ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, al que la isla rechaza de manera tajante.
El 29 de enero, una orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos estableció sanciones y aranceles a cualquier actor que suministre combustibles a Cuba. Posteriormente, esta medida fue reforzada con una nueva disposición el 1 de mayo, ampliando progresivamente las acciones restrictivas y de carácter coercitivo contra la isla.
La decisión se enmarca en la Orden Ejecutiva 14404, firmada el 1 de mayo por el presidente estadounidense, Donald Trump, que amplía el alcance de las restricciones financieras y comerciales contra entidades vinculadas al sector energético cubano. Desde entonces, se han mantenido y endurecido diversas medidas dirigidas a limitar el acceso de Cuba a suministros energéticos y operaciones internacionales en este ámbito.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha calificado de “ceguera política” las medidas coercitivas adoptadas por Estados Unidos, después de que Washington le impusiera sanciones.
Según Washington, la medida responde a presuntas prácticas de mala gestión y uso indebido de recursos energéticos, que habrían sido destinados a fines institucionales, militares y de comunicación política, además de responsabilizar al gobierno cubano por los prolongados cortes eléctricos que afectan al país.
Sin embargo, el Ejecutivo cubano ha reiterado que la crisis energética y las interrupciones del servicio eléctrico están directamente relacionadas con el impacto del embargo económico y financiero impuesto por Estados Unidos, el cual limita el acceso a combustible, financiamiento y tecnologías esenciales para el sector energético.
Cupet, como empresa estatal encargada de la exploración, refinación, importación y distribución de hidrocarburos en Cuba, constituye un actor clave en el funcionamiento de la economía nacional. Su actividad garantiza el suministro de combustible a la red de estaciones de servicio, centrales termoeléctricas, hospitales, instituciones públicas y sistemas de abastecimiento de agua, por lo que las nuevas restricciones podrían profundizar las tensiones en el sistema energético y en los servicios básicos del país.

