Aníbal Sampayo en fotografía de Antonio Nieto para la Revista Folklore.
Como hemos consignado en los artículos que hemos venido publicando desde enero de este año, Aníbal Sampayo Arrastúe, fue detenido en Paysandú en 1972 y posteriormente trasladado hasta el Penal de Libertad, de donde salió hacia el exilio en 1980.
Aníbal que ya contaba con una extensa trayectoria como autor e intérprete ya tenía un amplio reconocimiento en Argentina y sus canciones eran interpretadas por varios artistas.
Como prueba de ello, además de entrevistas radiales y presentaciones en vivo , las publicaciones especializadas en temas culturales destacaban su trabajo. Una de ellas , la revista Folklore, publicó por primera vez, tres de los poemas escritos por Anibal Sampayo durante su prisión política.
La revista Folklore se publicó entre julio de 1961 y agosto de 1981. Durante esos veinte años, constituyó una importante fuente de noticias de lo que sucedía en los ambientes folklóricos, con crónicas de los acontecimientos relevantes, como los Festivales que se multiplicaban por el país; entrevistas a los intérpretes, autores y compositores más populares; una serie de secciones que incluyeron comentarios de discos y libros y un sin fin de temas que aportaron valiosos colaboradores. La colección completa de Folklore consta de 316 números y 20 suplementos o ediciones especiales; a lo largo de tantos años, tuvo cambios tanto en su dirección como en su formato y contenidos.
Hoy publicamos dos de esos poemas, editados en abril de 1973 por la publicación mencionada, Verano, y Distancia, este último musicalizado por Walter Seruga quién lo grabó entre abril y agosto del 2004 e incluyó en su disco “Puertos de la Memoria” , grabado en Productora Hipocampo por el Técnico de grabación Néstor Techera.
Verano
Cuantito la boca´ el sol sacó la lengua sediento,
como yarará con norte soltó su baba de fuego.
Días y días se enciman secos como lengua´e loro
son rasguidos de chicharra destemplados y monótonos.
El viento, mandinga arpero, con aliento de osamenta
se ensaya los costiyares resumidos de la hacienda.
El cañadón siempre toro como un matrero vencido
muestra su vientre terroso a puñaladas cosido.
Hace rato el temporal que no saca su yesquero
y ni una plumita´e nube p´alegrarnos el pellejo.
Los pichones en los nidos, tijereteando el espacio,
¡cha , no digo! , el despiadao nos va a secar hasta el campo.
Distancia
Un puñao de mariposas salpicando loma y cielo
y el sobeo de un chiflido pialando al aire un recuerdo.
Un pensamiento una huella viborita del destino
hoy aquí mañana allá, zafra , caballo y camino.
A veces algún arreo días y días me lleva
y un me quedo y un me voy siguiendo la tropa ajena.
Se me adormecen los ojos rastrereando en un sinfín
como cusquito bichero encarnizado con un cuí.
Y de pronto la querencia que se viene y que se va
como tunita la vida pulsa que pulsa no más.
Pucha linda la calandria el cielo en un pico abierto
como un espiral de plumas endulzándolo al desierto.
Ay quién se pudiera alzar suavecito bien liviano
pero es al ñudo si el hombre tiene los pieses de barro.

