El director del Centro de Estudios de la Universidad de La Habana advierte sobre las brechas de capacitación territorial y propone crear agencias de acompañamiento interdisciplinarias.
Uno de los ejes centrales de las 176 transformaciones económicas y sociales impulsadas actualmente en Cuba está enfocado en la descentralización de la economía, una estrategia que busca aprovechar al máximo las potencialidades municipales y territoriales para generar riquezas desde una perspectiva endógena y adaptada al nuevo contexto del país.
Al respecto, el Dr. Rafael Montejo, director del Centro de Estudios de la Universidad de La Habana, señaló que existe un anhelo histórico y un amplio compendio de investigaciones que, desde principios de los años 90, buscan rescatar al municipio como un protagonista activo del engranaje financiero y productivo nacional.
El académico explicó que, más allá de los niveles macroeconómicos y de la gestión microempresarial, existe una dimensión intermedia crucial: la mesoeconomía. Esta abarca la economía territorial que no se limita exclusivamente a las fronteras de un municipio, sino que puede integrar a varias localidades bajo lógicas geográficas o productivas comunes, como una cuenca hidrográfica o una zona cafetalera.
Según el experto, las reformas actuales brindan una oportunidad inédita para que estos territorios se promuevan a partir de sus propios recursos.
A pesar del escenario favorable para la autonomía territorial, el Dr. Montejo advirtió sobre los riesgos inherentes a este proceso, destacando como principal peligro el desarrollo desigual.
Al igual que ocurre en el sector empresarial —tanto estatal como privado—, las realidades de los municipios cubanos presentan marcadas asimetrías en cuanto a sus capacidades productivas, preparación y capacitación técnica.
El director del Centro de Estudios subrayó que estas diferencias se hacen evidentes al momento de gestionar aspectos complejos como la atracción de flujos de inversión extranjera directa a nivel local.
“¿Cómo se recibe inversión extranjera? Bueno, ¿y qué es atractivo en mi municipio para recibir inversión extranjera? ¿Y qué preparación tenemos?”, cuestionó el especialista, poniendo de relieve la necesidad de equilibrar las condiciones entre las distintas regiones, donde algunas requerirán mayor asistencia centralizada que otras.
Para superar estas limitaciones sectoriales y metodológicas, se requerirá un sólido vínculo intersectorial e interdisciplinario durante un período de transición.
El Dr. Montejo propuso el diseño y puesta en marcha de «agencias de acompañamiento» donde la academia, los centros de investigación y las entidades empresariales estatales o privadas con experiencia asistan directamente a los gobiernos locales.
”Hay que apoyarlo con normas, hay que apoyarlo con iniciativas, hay que apoyarlo incluso con fondos de desarrollo, con financiamiento, de manera tal que los municipios puedan despegar por sí mismos”, apuntó el académico.
Asimismo, destacó el papel clave que debe jugar la banca nacional a nivel local (como el Banco Popular de Ahorro o el Banco de Crédito y Comercio – Bandec) para conformar un conglomerado de intereses económicos.
Este esfuerzo coordinado permitiría articular las potencialidades de los profesionales, centros universitarios y entidades nacionales asentadas en cada localidad para evitar la parálisis por falta de herramientas prácticas sobre el «cómo hacer».
Una estrategia para romper el cerco internacional
El análisis también abordó el complejo escenario internacional en el que se implementan estas medidas de descentralización.
Para los observadores y analistas, las propuestas económicas locales constituyen una herramienta para mitigar los efectos del bloqueo financiero y comercial impuesto por el Gobierno de Estados Unidos.
El Dr. Montejo denunció que la política de máxima presión de Washington busca de forma deliberada el colapso social del país, apostando por la frustración colectiva agudizada por contingencias de la cotidianidad como los apagones.
Ante esto, el catedrático concluyó que estas reformas representan una vía soberana para enfrentar la crisis mediante la articulación y unidad de todos los actores económicos del país.
“Una parte importante de estas medidas, como yo lo veo, es salir del cerco también con las armas que tenemos a mano y también las armas que podamos arrebatar en alguna medida a ese bloqueo”, sentenció.

