Los trabajadores nucleados en la Federación Ancap y en las extractivas del Sunca ocuparon el ingreso a la planta de combustibles de Paysandú, en reclamo de una respuesta del gobierno a las negociaciones que se llevan adelante desde mayo con el Ministerio de Industria sobre el negocio cementero.
El dirigente Eduardo Zabala señaló que «es un aviso a las autoridades» ante una problemática que abarca a unos 200 trabajadores: «El ministerio se ha dado el lujo de dejarnos con la incertidumbre y sin respuestas».
Advirtió que no fue desactivado el plan de la presidenta de Ancap, Cecilia San Román, de apagar el horno sanducero y trasladar la producción a Minas, planta hoy detenida por cuestiones técnicas.
Zabala alertó además que ambas unidades trabajan «sin un plan anual»: «Realmente se está trabajando a ciegas y es un pésimo mensaje».

