El Ministerio de Seguridad controla los ómnibus que van hacia Buenos Aires
La ministra Bullrich montó su megaoperativo que incluye requisas a los manifestantes que llegan desde distintos puntos del país para la concentración en apoyo a la expresidenta.
Con el objetivo de provocar y mermar la movilización nacional en rechazo a la proscripción de Cristina Kirchner, el ministerio de Seguridad desató en distintos puntos del país supuestos controles vehiculares que apuntan particularmente a vehículos que llevan manifestantes hacia la Plaza de Mayo.
El asedio comenzó anoche en distintos puntos. En la ruta 9, que une Rosario con Buenos Aires, patrulleros de la Policía Federal y de la Gendarmería Nacional se colocaron a los costados de las caravanas de micros de larga distancia, obligándolos a disminuir su velocidad.
Luego instaron a los conductores detenerse y, en medio de la noche y las bajísimas temperaturas, conminaron a los pasajeros a bajarse para requisar sin garantías el vehículo.
Uno de los epicentros de los controles policiales que hostigan a los manifestantes es la autopista Ricchieri, una de las vías que conecta distintos puntos del conurbano bonaerense y del interior de la provincia, con la Ciudad de Buenos Aires.
Allí, los agentes de las distintas fuerzas preferidas de la ministra Patricia Bullrich controlan y hasta ingresan a los micros en búsqueda de cualquier elemento que pueda incriminar, de modo tal que el vehículo quede demorado y hasta secuestrado con sus pasajeros a la deriva.
Los operativos no los realizan inspectores de tránsito ni personal dedicado a esos menesteres. Son todos policías o gendarmes rasos que suben a los micros en grupos de ocho o diez, entorpeciendo su propio desplazamiento por el interior del vehículo y sin dar garantías de que puedan manipular la escena.
En el marco de esos procedimientos, decenas de personas son bajadas y obligadas a esperar a la vera de las rutas. A varias se les exige que expliquen su destino, mientras los choferes deben exhibir la documentación y los permisos, como nunca antes en ningún control turístico o viaje de rutina.

