El expresidente brasileño Fernando Collor de Mello, el primero electo popularmente tras la restauración de la democracia y condenado por corrupción, fue detenido este viernes por orden de la Corte Suprema. Collor, de 75 años, fue arrestado en Maceió, en el estado de Alagoas.
Había sido condenado en 2023 a ocho años y diez meses de prisión por corrupción en una investigación derivada de la megacausa Lava Jato, pero aguardaba en libertad el fallo del último de sus recursos.
Collor de Mello se encontraba bajo custodia en la sede de la Policía Federal en la capital del estado de Alagoas desde el momento de su detención y desde allí fue trasladado al presidio Baldomero Cavalcanti de Oliveira, donde permanecerá recluido en el ala especial de la penitenciaría debido a su condición de exjefe de Estado. El exgobernante pidió cumplir la pena en su ciudad de residencia y el Tribunal Supremo accedió.
En la decisión el juez Alexandre de Moraes, quien ordenó la detención de Collor de Mello, argumentó que la legislación brasileña señala que el lugar de residencia del recluso es el adecuado para el cumplimiento de la pena «a fin de garantizar su proximidad a su entorno social y familiar». El magistrado apuntó en la decisión que Collor de Mello debe cumplir la pena en régimen cerrado, en el ala especial de la mencionada penitenciaría a la que dio 24 horas para informar si cuenta con todas las condiciones para atender las condiciones de salud del también exsenador.
Según la defensa, el exjefe de Estado tiene graves problemas de salud por su edad (75 años) como Parkinson y trastorno afectivo bipolar, por lo que solicitó desde un inicio su prisión domiciliaria. En una nota enviada a la prensa, los abogados de Collor de Mello informaron que el exmandatario fue detenido a las 4 de la madrugada cuando se trasladaba hacia la capital brasileña para cumplir de forma «voluntaria» la decisión del juez y que está detenido en la Superintendencia de la Policía Federal en Maceió, su ciudad de residencia y capital del estado de Alagoas.
El jueves Alexandre de Moraes rechazó el último recurso del exmandatario y ordenó el «inicio inmediato de la sentencia condenatoria», en un régimen inicialmente cerrado. Según De Moraes, el recurso fue negado por su carácter «meramente dilatorio», con el que, de acuerdo con el juez, se buscaba evitar el desenlace definitivo del caso.
Collor de Mello fue hallado culpable por participar en una trama de corrupción en la empresa BR Distribuidora, antigua subsidiaria de la petrolera estatal Petrobras. Según la sentencia, el exsenador, con la colaboración de dos empresarios, «recibió 20 millones de reales (3,5 millones de dólares al cambio actual) para viabilizar de forma irregular contratos de BR Distribuidora» con una tercera compañía «para la construcción de bases de distribución de combustibles».
Los contratos comprenderían obras en las terminales de distribución de Duque de Caxias, Manaos, Caracaraí, Oriximiná, Cruzeiro do Sul y Porto Nacional. También fueron condenados el exministro Pedro Paulo Bergamaschi y el operador Luís Pereira Duarte de Amorim. Los tres también deberán pagar conjuntamente una multa de 20 millones de reales por daño moral colectivo.
El fallo del juez De Moraes se someterá ahora al escrutinio del pleno del Supremo, compuesto por 11 jueces. Inicialmente iba a realizarse de forma virtual este mismo viernes, pero después de cuatro votos a favor de la condena, uno de los magistrados solicitó que la decisión se tome en el plenario de la Corte, en una sesión que todavía no fue programada.

