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El río de los pájaros

Disco re editado en 1974 por el sello Clave/LJ. El texto que acompaña el disco pertenece al destacado comunicador y difusor cultural José Alejandro Artagaveytia.

Texto extraído de “Nuestra canción del litoral”. Aníbal Sampayo. Paysandú, febrero de 1966.

El río, ya lo dijimos anteriormente, como todo elemento natural, tiene su propio ritmo: pausado y ondulante, factor preponderante que determina en el hombre de las riberas, en este caso el compositor, su influyente fuerza creadora. Esto tampoco ha escapado al espíritu observador del historiador Pérez Colman, que al hablar en su libro Historia de Entre Ríos, y mencionar este camino fluvial, dice: “Es lógico que las poderosas fuerzas hídricas presten su influencia  en la conformación del terreno; en la naturaleza de los cultivos, en el clima medio, y hasta en los sistemas de trabajo, formando un conjunto de proyecciones  que deben  gravitar también en el hombre, como fuente primaria de sus actividades”.

Más adelante continúa: “El continuo devenir  y fluir de las aguas han originado un estado cinético, que da energía al ambiente y obliga al habitante a amoldar sus actividades según el ritmo demarcado por la naturaleza de nuestro pueblo, ya que el medio físico que es todo movimiento y acción no concibe el éxtasis como norma de vida para el ser humano concordamos en todo que la marcha incesante de las aguas ,el pasaje continuado de tierras, plantas y animales procedentes del centro del continente, en viaje hacia el océano, tránsito permanentemente de cuanto crea la naturaleza, en sus diversos  reinos, debió necesariamente mover al poblador impulsándolo, a viajar o realizar trabajos de todo orden dentro de su radio de acción”.

En este aspecto se cumple el fenómeno de trasplante; y de aquí que el hombre anda con sus cultura a cuestas; anda el hombre y por ende su cultura. Al proseguir con la influencia del río en la temática vamos a hacer notar, y desde nuestro punto de vista, la diferente forma de actuar y sus elementos, del hombre de la sierra, de las pampas o desiertos y la del costero  o ribereño de los grandes ríos, y al que conocemos bien.

El pescador suplanta el caballo por la canoa, el lazo por los anzuelos, las espuelas que aceleran la marcha por los remos, y el corral o manguera de palo a pique, verticalmente apuntando al cielo, en éste se ha invertido convirtiéndose  en el espinel, una trampa diferente donde cada unidad termina verticalmente profunda, en la curva esperanzada de un anzuelo.

La hacienda invisible trae como consecuencia , noches enteras para alcanzar algún arisco o dorado surubí….y en desacuerdo total, con algún desprevenido  y mal informado investigador, debo aclarar que no es nada raro que sobre la superficie del río de los pájaros se deslice un sublime panorama de jangadas, pues todas las semanas sin cinchadas a remo por los hacheros y pescadores de la cooperativa del Litoral , desde las islas del Queguay hasta la ciudad de Paysandú, donde son embarcadas a Montevideo para sus aserradores.

Esos añosos laureles, y otras especies son de nuestra tierra y esos hombres cobrizos, unidos en un espíritu común, con los montoneros de nuestro tiempo, y descendientes del tape y del gaucho, han cambiado la lanza por el hacha, haciendo patria a su manera, por lo que son tan dignos como sus antepasados  de tener un canto propio a sus esfuerzos. Quiere decir, entonces , que tenemos material para inspirarnos…¿No les parece?.

Para proseguir explicando el ritmo ondulante que uso en algunas de mis canciones  y que luego se diluyera, pero que quedó vigente en el Paraguay y Corrientes, y otras zonas del área guaraní y que hoy por reflejo de trasplante, vuelve a nuestro litoral, debo agregar las características diferenciales de la influencia musical en el gaucho y el indígena de nuestras misiones. La educación musical o influencia de la misma en el gaucho, aunque éste creara  luego, formas similares por intuición propia, proviene de la música española pero la profana, alegre y movida, traída por los conquistadores, y en muchos casos hombres de muy escasa cultura.

En cambio los indios guaraníes, educaron  sus formas musicales  en las que Misiones , en la música sacra, suave por supuesto, más solemne y recogida. Cuando desapareció la dominación jesuítica muchos de los indios volvieron a su estado selvático, otros se adaptaron  a la vida de los pueblo , pero siguieron cultivando sus conocimientos musicales, adaptándolos conforme a su sensibilidad, su sentido del paisaje y del clima; aunque varió la temática, permitió el ritmo aprendido, que por otra parte no rechazó su carácter  y era el más acorde con la propia naturaleza, subtropical, ondulante, colorida y suave , con un clima también propio para el movimiento lento y dulce. Es decir, que no se puede negar el factor geográfico, denunciando la influencia del paisaje, suelo y toda perspectiva que circunda al hombre.

El factor clima que por sus variaciones de temperatura, obra sobre los reflejos síquicos y físicos. Está comprobado que los climas cálidos  generan expresiones moderadas o lentas- dice L.Flury-y yo acotaré: que los climas fríos, al contrario, generan lo movido o sea la reacción diferente que el hombre necesita, para contrarrestar lo desfavorable de la naturaleza, de ahí el ritmo ágil de los Takiraris y carnavalitos del suelo andino. La lluvia, la seca, el viento norte, influyen sobre el sistema nervioso del hombre y repercuten  en su carácter.

Todos estos fenómenos son de importancia, influyen también en el creador, siempre y cuando éste conforme a esa regla, conviva con el paisaje y el clima reflejando la verdad en su tema…

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