Por Aníbal Sampayo
La fotografía es una de las dos que acompaña el trabajo de Anibal del año 1986. No figura el autor de la misma.
….Y hay varios de estos cerebros de espuma plástica, que temen quemarse en las llamas de un compromiso con una historia que demanda caballeros fieles , a un legado legado dejado por nuesros mayores, los próceres de nuestra primera independencia. Y así conscientes de su esterilidad conservadora se agachan detrás del cerco florido del negocio fácil, les queda cómodo para andar bien con dios y con el diablo a contribuir con una literatura débil y de consumo, a entretener mentes holgazanas, palomitas sumisas, de cánticos arrulladores , que son fácilmente presa de las garras de un buitre siempre alerta y voraz: las transnacionales del bodrio. Por eso, vamos a la fuente, es decir a los problemas cotidianos de estos hombres olvidados , y de sus labios hemos de extraer las verdades que nos comprometen a ser honestos con nuestra canción.
Ud., querido lector analice por su cuenta la cuestión, yo me remito a escribir lo que dijo Don Argüello, si sus palabras y mi canción, considera Ud. que son una protesta, dios dirá y allá van las coplas.
Mis gurises, sin escuela, mi mujer por alumbrar…
si este invierno viene crudo, lo convido pa´ temblar.
Y pa´peor , en mi canoa, dentra el agua por demás…
salga de´ai , no me di cuenta, ni hable de calafatear.
Usté que venido pa´fotografiar no haga de ni suerte solo una postal…
Y ya que´es amigo del que manda más, dígale que viche pa´l lao del juncal.
Por eso, permítame que le insista. El canto debe ser la voz de su tiempo, la voz de su gente, el sentir urgente de quienes llevan sus anhelos, la esperanza de un mundo mejor y más justo. Debemos con valentía, ser portavoces de esas esperanzas, ayudar al empuje y a la savia de una futura generación de hombres verdaderamente libres. Ser libres, con una democracia entera, no decapitada, o maniatada. Porque esta democracia actual, que hoy nos hacer respirar, nos recuerda malhaya el tiempo, a la época de los cuarteles cuando nos encontrábamos atados de pies y manos y el verdugo que mantenía sus dedos en nuestra garganta , nos aflojaba un poco el cuello , y entonces nosotros decíamos fuuuf, respiramos , vivimos, pero seguíamos atados de pies y manos; algo es algo ¿no?, ¿no le hace pensar en la deuda externa?.
Bueno, yo me nutro de todo lo que puede servirme para componer una canción, que además, es una necesidad del espíritu, y del estómago, y si Ud. piensa que yo trato de influir en la mente del oyente, es como en las películas, una coincidencia. Amigo lector, si algún día se arrima por estos pagos, no deje de arrimarse a hombres como Don Sandalio . Sus vivencias pueden ayudarnos a pensar , y a querer más a nuestra gente marginada, y tal vez nos enseñe a mirar el río y el monte de otra manera, a ver más de cerca a esos ancianos sin pensión , a esos gurises abandonados a tan tierna edad, al desamparo, y una suerte sin futuro. En fin, mire Ud, aunque le parezca mentira e increíble lo que voy a decirle, hay gente que vive por “allá arriba”, que les produce náuseas, pobrecitos, mirar para abajo y ver tanta gente descalza, morada de frío, pidiendo pan o ropa usada. Se enfurecen con los pobres porque afean el paisaje urbanísitico, y ofrecen mal aspecto para el turista, que vaya a saber que piensan del país. Yo le digo que la cosa es seria. (continuará).
*Segunda parte del artículo publicado el 27 de abril de 1986 en el semanario La Juventud , trabajo de la autoría de Anibal, escrito en ese mismo mes y año.

