
El día en que se declara la Independencia del Estado de Israel, es recordado por el pueblo Palestino, como el día de la Nakba, que significa catástrofe en árabe.
El pueblo judío acababa de ser víctima del asesinato, por su sola condición de judíos, de seis millones de sus integrantes a manos del nazismo. La ideología nazi fascista consideró a los judíos y a otros pueblos y minorías, como seres inferiores y se adjudicó a sí misma la supremacía aria.
Con la creación del Estado de Israel, y la Nakba para los palestinos, más de setecientos mil palestinos fueron expulsados de sus casas, desposeídos de sus tierras, y distribuidos por muchos Estados diferentes perdiendo sus comunidades ancestrales. Al día de hoy, setenta y ocho años después, viven en campos de refugiados y no se les reconoce el derecho de retorno a su tierra. Según el reconocido historiador israelí Ilan Pappé, con la Nakba comienza la limpieza étnica del pueblo Palestino, que continua hasta el día de hoy.
Las generaciones actuales estamos siendo testigos del genocidio del pueblo Palestino a manos del Estado de Israel. Los actuales dirigentes del gobierno israelí han declarado públicamente su intención expresa de exterminar al pueblo palestino. Nos duele, nos avergüenza, nos llena de culpa, y nos cuesta reconocerlo.
El estado endémico de autodefensa que Israel imprimió en el ADN del sionismo desde 1948, viene estructurando la psiquis, las emociones, el intelecto y el sentido común de la mayoría de los judíos de Israel y de una parte de la colectividad judía en el mundo. Se ha consolidado el sentimiento de “vivir amenazados por una población árabe, nunca nombrada como Palestina, capaz de exterminar al pueblo judío tal como pasó con los seis millones de víctimas del nazismo.”
En Israel, se consagró el derecho a un territorio para los herederos de la Shoah, ”Holocausto” en hebreo, la deliberada confusión entre antisemitismo y anti sionismo, una predominancia guerrera de su ejército, la memoria del Holocausto como capital político, como carta de negociación permanente que exalta un extraño orgullo de los judíos como víctimas absolutas, únicas e incomparables.
Nuestro colectivo está integrado por judíos y judías “sueltos”, como solemos decir, que abrazamos como muchos otros en el mundo, valores de justicia, dignidad, y del “ama a tu prójimo como a ti mismo”. No somos antisemitas y no somos terroristas. Sabemos de la existencia de la judeofobia en nuestro país y en el mundo y nos ocupamos de combatirla, así como a toda forma de discriminación y persecución.
En el año 2020 el estado uruguayo adoptó la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto IHRA, que incluye como ejemplo de antisemitismo las críticas al estado de Israel. En diciembre de 2025 el Consejo Directivo Central de la UDELAR aprobó por unanimidad una resolución que demanda al estado uruguayo no utilizar esa definición y evaluar el retiro de Uruguay de dicha organización, la que apoyamos enfáticamente. ¿Y qué hace el gobierno uruguayo? Reafirma su compromiso con el cumplimiento de la definición de antisemitismo de la IRHA y anuncia que Uruguay participará en el encuentro plenario que se celebrará en Argentina en junio.
Expresamos una voz diferente y rechazamos la idea de ser criminalizados por criticar la política del gobierno de Benjamín Netanyahu que sistemáticamente viola el Derecho Internacional. Proclamamos nuestra adhesión a un desarrollo científico y tecnológico al servicio de la construcción de vida digna para todos; no al servicio de la muerte y la destrucción masiva, del espionaje, la vigilancia, y los asesinatos con nombre y apellido.
Para nosotras y nosotros HOY, que creemos que todos los pueblos tienen el mismo derecho a existir sin discriminación de raza, religión, género o creencias; que creemos que todos los niños son inocentes: en Uruguay, en Africa, en Gaza, y en cualquier rincón del planeta; que creemos en el diálogo y la tolerancia entre diferentes; que estamos convencidos de que no hay diplomacia que pueda avalar el desequilibrio entre un ejército poderosamente armado y una población civil asediada; que estamos convencidos que los gobiernos tienen la obligación moral de actuar, en recuerdo y en el nombre de nuestros antepasados perseguidos y asesinados a lo largo de la historia
No más guerras, ni destrucción, ni masacres, ni holocaustos ni nakbas. ¡NUNCA MÁS! ¡NO EN NUESTRO NOMBRE!
QUE URUGUAY SE RETIRE DE LA IHRA Y ABANDONE SU PERVERSA DEFINICIÓN DE ANTISEMITISMO
JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES DEL GENOCIDIO PALESTINO

