En la mañana de la 36 recibimos al sociólogo Diego Rodríguez, primer uruguayo en recibir el premio Judy Wilfield 2026 en la Excelencia Internacional en la lucha contra del Tabaco, para hablar sobre la situación actual del control de tabaco en el país. Dijo que aunque hubo retrocesos normativos previos, el gobierno actual ha derogado decretos perjudiciales para proteger el empaquetado neutro y limitar la venta de tabaco calentado. Rodríguez señaló además que el tema del control de tabaco siempre está ahí como subyacente, quizás lo último fue cuando se dieron los decretos del gobierno anterior que fueron en contra de las recomendaciones internacionales de salud y ahí hubo una movida porque eso generó una problemática en cómo se habían tomado las decisiones.
En ese sentido recordó que el gobierno de Lacalle Pou estableció dos decretos, uno del año 21, mientras estábamos todos distraídos con la pandemia aprovecharon a sacar el decreto que habilitaba la comercialización de tabaco calentado. “Los productos de tabaco calentado son productos electrónicos que lo que hacen es calentar un dispositivo, es como un cartucho compensado de tabaco y eso lo caliente y después hay otro dispositivo, a mí me gusta siempre aclarar que calienta un líquido químico que ese en realidad es el cigarrillo electrónico, los dos son parecidos pero son cosas diferentes y el gobierno de Lacalle Pou fue la comercialización de estos productos.
Señaló que lo de menos riesgoso para la salud en realidad sale de una estrategia de venta de la industria tabacalera, pero el daño a la salud está claro, tiene nicotina, que es lo que genera la adicción, pero además tienen productos cancerígenos, por lo tanto no son más seguros y que “en realidad lo que es el producto, quién promociona el producto detrás es la industria tabacalera”.
Explicó que “la evidencia científica muestra que cuanto más tarde inicias en el consumo es más difícil sostenerlo después, o sea si no te enganchan en los primeros años en la juventud, sí es más complejo después que vos mantengas esa adicción. Parte de lo que se dice de la estrategia de venta de estos productos es que sirven para dejar de fumar, o sea, la industria tabacalera dice que generó un producto para dejar de fumar. Por todo lo que eso nos pueda hacer ruido. Cuando uno va a las cifras, gran parte son consumos jóvenes que antes no consumían ningún producto de nicotina ni tabaco. Y por otro lado también hay mucho consumo dual: el que consume tabaco consume cigarrillo electrónico e incluso aquellos que dejan el tabaco, que hay un porcentaje también se cambian el consumo a cigarrillo electrónico, vos estás cambiando una adicción por otra. O sea, en realidad seguís adicto a la nicotina nada más que con otro producto y no el tabaco tradicional”.

