Mensaje de la 36 difundido 18 de julio de 2006
El 18 de julio de 1936, el general español Francisco Franco y otros militares fascistas, dieron un golpe de Estado contra el gobierno democrático de la República española.
Tres años de cruenta guerra civil costó al pueblo español la aventura de Franco para imponer su régimen retrogrado y reaccionario. Con esta acción devastadora se ahogaba en sangre y cárcel la joven República y se daba paso al atraso fascista de España, que duró varias décadas.
La guerra civil en España significó un primer ensayo de lo que más tarde sería la Segunda Guerra Mundial. Los nazis probaron su maquinaria bélica contra los republicanos. En la guerra civil española intervinieron fuerzas militares de Italia y Alemania y en el bombardeo a la ciudad de Guernica, Hitler desplegó su nuevo potencial bélico aéreo: la Luftwaffe.
El fascismo mundial y el imperialismo conspiraron abiertamente para evitar que, los comunistas, socialistas y anarquistas aumentaran su poder político dentro del Estado español. Cuando comprobaron que dentro de la legalidad era imposible detener el avance social y político de la izquierda, los fascistas se lanzaron a la carnicería abierta a través del golpe de Estado y la guerra asesina.
Después de casi treinta años de vuelta a la democracia, España ha recuperado en buena parte el retraso económico y social con respecto al conjunto de Europa tras la dictadura de Franco.
Recién con la muerte del dictador Francisco Franco la sociedad española comenzó un proceso de reconciliación nacional.
La guerra civil -a pesar de los cuarenta años transcurridos- seguía estando presente en el miedo de los españoles que se aferraron a la amnesia del perdón como opción de supervivencia.
España es un buen ejemplo para vernos a nosotros mismos los uruguayos, con menos guerra y menos muertos.
La amnistía era muy asimétrica, porque los crímenes de los republicanos hacía 40 años que se habían cometido y, en cambio, los crímenes franquistas estaban todavía calientes. Pero se trataba de mirar al futuro y el recuerdo de la Guerra Civil operaba como motor ético de la transición: nunca más. El miedo y la prudencia hicieron que la amnistía viniera acompañada de la amnesia.
Así podremos entender la falta de voluntad para hablar del pasado, aclarar las responsabilidades de los protagonistas, y entender las actitudes de aquellas generaciones y de las actuales.
Sanguinetti habló en una oportunidad haciendo referencia al pasado de “aquellos que tienen ojos en la nuca”. También en la sociedad española argumentan hoy que recordar el pasado divide al país.
Seguramente que en España el fenómeno del miedo, la amnesia y el temor a dividir la sociedad es mayor que aquí.
Dice el diario El País de España, que los que cayeron en la lucha contra las fuerzas republicanas recibieron todo tipo de reconocimiento durante los 40 años de franquismo.
Y que todavía los nombres de algunas calles lo testifican, y en cambio las víctimas del franquismo no lo han tenido nunca.
Ahora, recién ahora, los españoles -según una encuesta de este periódico español- son partidarios de que se investigue todo lo relativo a la Guerra Civil, se descubran las fosas comunes y se rehabilite a todos los afectados.
Para el editorialista de El País de España de este 18 de julio ha llegado, la hora de resolver esta asimetría. Y de resolverla a partir del principio de reconciliación. Por tratarse de un proceso que nos involucra y hasta se nos parece, no se pierda la propuesta de reconciliación de los españoles porque hacia allí también iremos nosotros los uruguayos.
Es decir, que las víctimas del franquismo reciban el reconocimiento que se les debe y que las víctimas de los republicanos no se queden sólo con el reconocimiento del franquismo, sino que lo tengan también por parte de la democracia.
Y dicen que luego la memoria haga su trabajo, porque el país es fuerte para poder hacerlo. Y, sobre todo, que se eviten las confusiones, la historia es para los historiadores y no para los políticos. Pero la memoria es de los ciudadanos.
El Parlamento Europeo reprobó la dictadura de Franco en el 70 Aniversario del golpe de Estado.
Con algunas excepciones tales como la del eurodiputado polaco Maciej Marian Gieetych quien elogió al franquismo.
“Gracias a la Iglesia española, al Ejército español y a Francisco Franco el ataque comunista contra la España católica se pudo superar”.
Así se expresó el eurodiputado polaco, de la Liga de las Familias en una sesión convocada precisamente para condenar el régimen franquista en la Eurocámara en Estrasburgo. Además ha elogiado el golpe de Estado del General Franco, el 18 de julio de 1936 por “frenar el ataque comunista” y defender a los católicos y a la iglesia.
La iniciativa de llevar a la Eurocámara una condena del régimen franquista, coincidiendo con el 70 Aniversario del golpe de Estado del general Franco que desencadenó la Guerra Civil española, fue planteada inicialmente por eurodiputados socialistas españoles y a ella se sumaron luego el resto de grupos políticos salvo el de José Aznar, el Partido Popular.
El presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, ha hecho una declaración institucional de condena del franquismo al inicio de la sesión plenaria. Posteriormente se han dado las intervenciones de los presidentes de los siete grupos parlamentarios.
El eurodiputado polaco fascista Maciej Marian Giertych declaró que “la izquierda española se comportaba como los bolcheviques en Rusia, atacando la Iglesia. Siete mil sacerdotes asesinados, iglesias quemadas, imágenes destruidas. Hubo por tanto una reacción de las fuerzas de la tradición”, dijo Giertych.
El diputado polaco ha asegurado que las brigadas internacionales fueron organizadas por la ex Unión Soviética y que el gobierno de la República estaba “ocupado por células del partido comunista y sus servicios secretos”.
“Fue un intento de extender el comunismo a un país y la situación de Salazar y de Franco garantizó el mantenimiento de los valores tradicionales”, ha señalado el polaco.
Comparó el golpe de Estado de Franco a la lucha de los católicos polacos contra los bolcheviques, y lo diferenció del nazismo y del fascismo porque estos dos movimientos eran ateos.
El eurodiputado polaco ha declarado su “tristeza” por lo que consideró un cambio en la interpretación de la historia para “tratar de presentar de manera positiva algo que iba en contra de los católicos”. “La Europa cristiana debe luchar en contra del ateísmo”, concluyó en su discurso.
Inmediatamente después tomó la palabra indignado el líder de los socialistas en la Eurocámara, Martín Schulz que dijo que las palabras de Giertych representan el “espíritu del general Franco y es un discurso fascista que no debería pronunciarse en el Parlamento Europeo”.
¿Así es la historia contada por los hombres? La de España y la nuestra más reciente. Libros, folletos, relatos, entrevistas cada cual acomoda su cuerpo, estira el paño lo más posible, se justifica y elige un cabeza de turco donde descargar todos los errores y horrores de los que se purifica.
¿Recordarán los españoles que aún no se han regresado a España los verdaderos hechos, las verdaderas causas, las víctimas reales y los victimarios?
¿O como los periodistas de El País de España, buscarán la reconciliación nacional a través de la amnesia símil de la amnistía, y la reparación de las víctimas dormirán con su conciencia tranquila?
Perdonen que ayudemos a recordar aquellos tristes y tremendos acontecimientos, comparables a los que se suceden hoy en Líbano, Cisjordania, Irak, Afganistán, donde casi no quedan comunistas ni socialistas ni anarquistas, y sin embargo las bombas continúan cayendo como en Guernica.
De aquella España de nuestros abuelos podemos decir que ya el 23 de junio desde su alejamiento en Canarias, el general Francisco Franco escribió al jefe de gobierno Casares Quiroga.
La carta mostraba su preocupación por las divisiones internas existentes dentro del cuerpo de oficiales como reflejo de lo que él consideraba una nación dividida.
Franco protestaba contra las privaciones de mando a los militares de derecha.
Estos hechos, decía Franco, estaban causando inquietud que él se sentía obligado a advertir al jefe de gobierno que además era ministro de guerra, acerca de los peligros que suponían para la “disciplina de los ejércitos”.
Esta carta era una declaración final de Franco, y su carta no fue contestada, y el general se dice que estuvo vacilando un tiempo.
Desde Lisboa declaraba Sanjurjo, “Con Franquito o sin Franquito salvaremos a España”.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial la Luftwaffe alemana contaba con muchos cuadros de mando operativos experimentados y muy capaces, sus aviones estaban probados, sus equipos de repuesto, mantenimiento de guerra, precisión, se encontraban afinados. ¿Gracias a qué?, gracias a la guerra civil española.
Cuando el julio los generales españoles Sanjurjo y Emilio Mola organizaron un golpe militar contra el gobierno socialista recién elegido en España; en ese mismo momento, el general Francisco Franco se adueña de toda la colonia española que se encontraba en Marruecos, lo hace por supuesto, en nombre de los generales golpistas contra el gobierno elegido democráticamente.
En ese momento Franco tiene que hacer frente al primer inconveniente de la guerra para el ejército que posteriormente denominará Nacional. Franco tenía un ejército pero no tenía medios para transportarlos a la península desde el Marruecos español.
En pocos días España se divide, los nacionales pasan a dominar una gran parte del norte, además de Sevilla y Cádiz, mientras que la República, el gobierno legítimo se queda en Madrid, País Vasco y toda la franja mediterránea.
Ambos beligerantes buscan rápidamente ayuda al extranjero, los republicanos dentro de los países democráticos y la ex Unión Soviética; los franquistas, entre los italianos y alemanes.
Y a finales de junio lo único que faltaba para fijar el alzamiento era el acuerdo con los carlistas. El 29 de junio, José Antonio envió ordenes a los jefes locales de la Falange sobre como actuar, en una localidad dada, sólo podía ponerse un tercio de cada destacamento de Falange que demostraban ciertas reservas.
Por fin Mola dio una fecha definitiva para el alzamiento; sus telegramas decían: “El pasado día 15 a las 4 de la mañana, Elena dio a luz un hermoso niño”. Esto significaba, una vez interpretado, que el alzamiento empezaría en Marruecos el 18 de julio a las cinco de la mañana. Las guarniciones de España seguirían el 19 de julio, José Antonio había enviado un mensaje diciendo que, si Mola no actuaba dentro de setenta y dos horas siguientes, empezaría él mismo la rebelión con la falange en Alicante.
Aunque la conspiración llevaba fraguándose tanto tiempo, la muerte de Calvo Sotelo fue lo que decidió realmente a los conspiradores a ponerla en marcha.
Al día siguiente, 14 de julio, hubo dos entierros en el cementerio del Este de Madrid. En primer lugar el del teniente Castillo, cuyo ataúd, envuelto en la bandera roja, fue saludado con el puño en alto por una multitud de socialistas, comunistas y guardias de asalto.
Unas horas más tarde el cuerpo de Calvo Sotelo, amortajado con el hábito de capuchino, descendía a otra tumba rodeado por una enorme muchedumbre que saludaba con el brazo en alto al estilo fascista.
En nombre de todos los presentes, Goicochea, el lugarteniente de Calvo Sotelo en Renovación Española juró, ante Dios y ante España vengar el crimen.
El vicepresidente y el secretario de las Cortes, que estaban presentes, fueron atacados por mujeres muy bien vestidas, que gritaban que no querían tener nada que ver con parlamentarios. Se cruzaron algunos disparos entre falangistas y guardias de asalto, y hubo varios heridos, de los cuales posteriormente, murieron cuatro.
Estos dos entierros fueron las dos últimas reuniones políticas que tuvieron lugar en España antes de la guerra civil.
En Madrid reinaba un clima de excitación durante todo el día. El gobierno republicano suspendió los periódicos derechistas Ya y Época, por publicar relatos sensacionalistas del asesinato de Calvo Sotelo.
El gobierno suspendió las Cortes, con el fin de ganar tiempo y entretanto se apaciguaran los ánimos. Los dirigentes de los partidos de derecha protestaron y amenazaron con retirarse del bloque de las Cortes.
A la madrugada en la noche del 16 al 17 de julio el general Franco subía a bordo de un pequeño barco que hacía el servicio entre las islas, acompañado de su esposa y su hija, en la primera etapa de un viaje que le llevaría al supremo poder en España. Llevaba consigo no sólo el pasaporte diplomático sino una carta en la que decía que había deseado ir a Madrid para ayudar a aplastar la rebelión.
El alzamiento empezó en Melilla, la ciudad más oriental de Marruecos español, e históricamente la ciudad más importante de toda la aventura marroquí de España.
La noche del 16 al 17 de julio, el general Romerales comandante militar local se dio una vuelta por la ciudad en busca de actividades sospechosas. En la Casa del Pueblo, bromeó con los dirigentes socialistas: “Ya veo que las masas se mantienen en vela”.
A la mañana siguiente, los oficiales de Melilla comprometidos en la conspiración celebraron una reunión en el departamento de cartografía del cuartel general. El coronel Juan Seguí, jefe de la Falange y del alzamiento en el Marruecos oriental, comunicó a sus compañeros la hora exacta del alzamiento: las cinco de la mañana del día siguiente.
Se trazaron planes para apoderarse de los edificios públicos. Estos planes fueron revelados a los dirigentes locales de la Falange, uno de los cuales -Alvaro González- los delató. Informó al dirigente local del partido Unión Republicana que se lo confió al presidente de la Casa del Pueblo, quien se lo comunicó a Romerales.
Cuando los conspiradores volvieron a la sala de Cartografía después de comer y cuando ya se habían repartido las armas, el teniente Zaro rodeó el edificio con solados y policías.
El teniente entonces, se enfrentó a sus oficiales superiores insurrectos.
“¿Qué le trae por aquí teniente?” pregunto jovialmente el coronel Darío Gazapo.
“Tengo que registrar el edificio en busca de armas”, contestó Zaro.
Gazapo telefoneó a Romerales. “¿Es cierto, mi general, que ha dado usted órdenes de que se registre el departamento cartográfico?, aquí solo hay mapas”. “Si, si Gazapo -contestó Romerales-, hay que hacerlo”.
Había llegado la hora de la decisión. Gazapo, que era un oficial miembro de la Falange, ordena al teniente Julio de la Torre que llame por teléfono a la Legión Extranjera, al acudir esta, La Torre se pone al frente y se encara con Zaro. Ante la presencia de la Legión Zaro vaciló, reconoció que sus hombres no podrían disparar contra los legionarios y se rindió.
Entonces, el coronel Seguí se dirigió al despacho de Romerales, donde entró pistola en mano. En el interior del despacho de Romerales se estaba produciendo un altercado entre unos oficiales que insistían en que el general debía dimitir y otros que querían resistir.
Casares Quiroga, presidente y comandante de las Fuerzas Armadas que había sido informado de la reunión de los golpistas, había ordenado desde Madrid a Romerales que arrestara a Seguí y Gazapo.
Pero ¿quién iba a llevar a cabo aquella orden?
Romerales permanecía indeciso. Entonces Seguí entró en su despacho y a punta de pistola obligó al general a rendirse. Los oficiales alzados declararon el estado de guerra, ocuparon los edificios públicos de Melilla incluido el aeródromo en nombre del general Franco, como comandante en Jefe de Marruecos.
Cerraron la Casa del Pueblo de los socialistas y los centros izquierdistas, y detuvieron a los grupos republicanos o de izquierdas. Varios enfrentamientos tuvieron lugar en los alrededores de la Casa del Pueblo y en los barrios obreros, pero los trabajadores fueron tomados por sorpresa y carecían de armas. Todos los detenidos que se habían resistido al golpe fueron fusilados, incluido Romerales, el delegado de gobierno y el Alcalde. Al atardecer se habían conseguido listas de sindicatos y partidos de izquierda.
Simultáneamente Franco con el general Orgaz, que había sido enviado a Las Canarias después del fracaso del alzamiento en abril, se adueño de Las Palmas. Franco declaró la ley marcial en todo el archipiélago.
A las cinco y cuarto de la mañana del 18 de julio de 1936, Franco dio a conocer su manifiesto, en el que hacía especial referencia a la excepcional relación que los oficiales españoles habían de tener con la patria misma, más que con ningún gobierno en particular, denunciaba las influencias extranjeras y prometía -en términos emotivos- un orden nuevo después de la victoria.
No se hacía mención alguna de los ataques de la república a la Iglesia, la revuelta todavía no se había convertido oficialmente en una cruzada.
El manifiesto acaba con un “viva al honrado pueblo español”, después de una inesperada referencia a la fraternidad, la libertad y la igualdad, “haciéndolas reales en nuestra Patria, por primera vez, y por este orden”.
Este manifiesto fue radiado desde todas las emisoras de las Canarias y del Marruecos español. Y entonces, en el cálido amanecer del 18 de julio de 1936 se inició el golpe de estado genocida en la España republicana.
El 20 de julio -solo dos días después de los alzamientos de los fascistas españoles- los alzados confiscan un avión JU 52 de la Lufthansa para transportar al general Luis Orgaz de Canarias a Marruecos.
Con la muerte del general Sanjurjo en un accidente aéreo, el General Mola desespera en conseguir sus anhelados refuerzos del norte de Africa.
Franco le promete enviar tropas por aire, pero solo dispone de seis aparatos. El 24 de julio la diplomacia consigue que Hitler proporcionara unidades JU 52 con sus cazas escoltas.
El 28 de julio con dos JU 52 remodelados, se comienza lo que se conoce como “El primer puente aéreo”: cada avión podía transportar hasta 35 hombres en cada viaje, el vuelo era de Marruecos a Sevilla. En la primera semana, los aviones llevaron a su destino 1.207 hombres del ejército de Franco, a los que siguieron 1.282 en la segunda semana. Para este momento ya Alemania tenia preparados para enviar su fuerza principal nueve JU 52, seis cazas HE 51, 20 cañones antiaéreos Flak 30 de 20 milímetros y más de 100 hombres con sus respectivos pertrechos, fueron llevados a Cádiz por mar la primera semana de agosto.
Para el 11 de octubre de ese año, ya se habían llevado 13.900 hombres y 274 toneladas de material en un total de 868 salidas.
Naturalmente que sin este envío el general fascista Mola habría quedado aislado y posiblemente el alzamiento hubiera sido un fracaso.
Estas fueron las primeras acciones de la aviación alemana, inicialmente no se les permitió llevar a cabo misiones de combate, pero como es lógico, los pilotos pronto se vieron comprometidos en la guerra. El 13 de agosto de 1936 dos JU 52 de bombardeo atacaron al acorazado republicano Jaime I.
Días después aviones HE 51 piloteados por alemanes escoltaron en un bombardeo sobre Getafe a unos JU52 con tripulación española.
El 25 de agosto en un combate aéreo se reivindicaron los primeros derribos en el bando fascista, naturalmente por pilotos alemanes, es en ese momento que Hitler tiene que aceptar lo inevitable.
Tres días después se autoriza el empleo de personal alemán en misiones de combate. Ahora Franco tenía luz verde para aprovecharse de esa fuerza en pleno.
En otoño del 36, los fascistas españoles ya contaban con 146 aviones alemanes en España. Estaban organizados bajo sus propias formaciones como Gruppe Ebehardt, que contaba de 14 aviones HE51, y el Gruppe Moreau con 2 HU 52 y dos Heinkel 70F, estos últimos para misiones de reconocimiento. Solían desplegarse como una brigada de bombardeos, volando de un punto a otro del frente cuando surgía el momento.
Hitler le da un status más regular a esta unidad, denominándola Legión Cóndor. A finales de 1936 ya estaba la legión completa al mando del general Hugo Sperrele, que contaba en ese momento de 120 aviones y unos 5.000 hombres.
El primer objetivo significativo era aplastar las defensas de Madrid y en ese momento no es la Legión Cóndor la que se hiciera con un éxito rotundo, más bien es un gran fracaso, ya que en ese tiempo los republicanos comenzaban a tener una superioridad aérea gracias a que los soviéticos suministraron los I –15 Chato y el I – 16 Mosca, que escoltaban a bombardeos Tupolev ANT 40 y Katyuska.
Los HE 51 alemanes, comenzaron pronto a ser vulnerables poniendo en peligro su tarea de escoltar a los JU 52 y se vieron obligados a pasar de operar de día a hacerlo de noche.
La Legión Cóndor tenia problemas y la industria alemana tenía nuevos aviones para probar y producir los primeros días del año 1937 llegan a España los primeros BF 109 y los JU 87; y aunque pasó tiempo hasta que estuvieran en un número significativo, su resultado fue inmejorable. Para la ofensiva en el norte del 21 de marzo de 1937, ya disponían los fascistas españoles de los modelos DO 17E y HE111B y los primeros JU 86D, que tan buen resultado dieron a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
Cuando se inició la ofensiva fascista, las posiciones de Orchandiano fueron atacadas por la aviación alemana, en esos ataques está el conocido Durango, que mató a 250 civiles y dejó unos trescientos cincuenta heridos.
Fue el presagio de lo que ocurrió en el punto del cinturón de hierro que protegía Bilbao y que convergía en líneas de suministro sobre Guernica.
El 25 de abril se divisó un gran contingente militar enemigo en la zona y los 26 JU 52, escoltados por 16 cazas dejaron caer 46 toneladas de bombas matando a más de mil personas, la mayoría civiles.
Cuando los fascistas se trasladan a Madrid, la oposición comenzaba a ser cada vez más seria. Los fascistas perdieron el primer BF 109 el 12 de julio de 1937, el 18 de julio se reivindicaba la superioridad aérea con una pérdida de 8 aviones. Los aviadores necesitaban un respiro pero Franco -lejos de atender las demandas alemanas- comenzó la ofensiva sobre Santander, último reducto republicano en el norte. Debido a estas causas cada vez las unidades alemanas pasaron a ser más reducidas de 30 aviones BF 109, solo quedaban 16 en servicio.
El Fuhrer por su parte, ya comenzaba a preocuparse por las crisis de Austria y la Legión Cóndor pasaba a ser un tema secundario.
Fue por eso que en la Batalla del Ebro, la Legión Cóndor pudo aportar 70 aviones para apoyar la ofensiva y en esa ocasión perdieron 10 en combate.
El 26 de marzo la república acepta la derrota y Madrid se rinde.
Es el 22 de mayo cuando la Legión Cóndor desfiló por última vez, 5.136 oficiales y soldados salieron cuatro días después por barco, para Alemania llevándose con ellos 700 toneladas de equipo y la mayoría de los aviones que les quedaban.
¿Qué habían logrado los aviadores nazis durante la guerra?
En números 386 aviones abatidos, 313 en combate aéreo.
Las pérdidas propias de 232 aviones.
Los nazis lanzaron 21 mil toneladas de bombas, con la pérdida de 226 miembros de la Legión Cóndor.
Pero por sobre todo, se probaron nuevos aviones y se aumentó la destreza y experiencia de muchos pilotos de guerra, que serían famosos en la aviación alemana durante la Segunda Guerra Mundial.
Wernwe Molders, que llegó a Coronel durante la guerra civil española, obtuvo 15 victorias aéreas en el conflicto, estuvo al mando del Grupo Caza 88 y perfeccionó la táctica de los cuatro dedos. Después, en la Segunda Guerra Mundial consiguió la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes.
Walter Oesau, con 20 derribos en España, posteriormente obtuvo la cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.
Adolf Gallard, obtuvo 8 derribos en España y obtuvo también la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes.
Estos u otros personajes fueron ases de la Segunda Guerra Mundial de la Luftwaffe, a lo más alto de la aviación mundial de su tiempo; desde luego que la experiencia en España sirvió para lograr ese fin.
El 18 de julio de 1936, Casares Quiroga y el gobierno de España intentaron primero aplastar la revuelta que se levantaba contra ellos con medios constitucionales.
Mientras telefoneaban a Alvarez Buylla y a otros oficiales leales de Marruecos diciéndoles que resistieran, el jefe de gobierno ordenó a varias unidades de la marina de guerra que abandonaran sus bases de El Ferrol y Cartagena con rumbo a las costas de Marruecos.
Se mantenía optimista y hasta dejó pasar tres horas de un Consejo de Ministros sin decir a sus colegas hasta el final, lo que él ya sabía antes de empezar la sesión: que se había dado un golpe en España.
Esto terminó enfureciendo a los militares republicanos leales al gobierno y a los dirigentes de izquierda que prevenían un alzamiento de derechas, y que pensaban que el gobierno debía entregar a los sindicatos cuantas armas tuviese en su poder.
Pero Casares Quiroga se negó a entregar armas a los obreros, al pueblo, a la izquierda. Y ordenó además que quienes le entregaran armas a los obreros sin orden suya sería fusilado.
Las calles de Madrid, los cafés se llenaron de personas inquietas ninguna de las cuales sabía lo que pasaba y todas furiosas, porque su carencia de armas les impedía tomar precauciones para defenderse en el caso de que se produjera un golpe de Estado.
Todas las organizaciones de izquierda salieron a las calles con pancartas en las que se pedían: “Armas para el pueblo”.
La primera noticia del alzamiento que dio el gobierno fue cuando Radio Madrid anunció que “nadie absolutamente nadie en España peninsular ha tomado parte en este absurdo complot”. Que el gobierno prometía aplastar rápidamente, incluso en Marruecos. Mientras la gente oía estas palabras sin prestarles mucho crédito, se estaban produciendo alzamientos en toda Andalucía, donde había ocho ciudades cuya guarnición contaba con un batallón o más. También hubo alzamientos en otras ciudades, dirigidos por falangistas, fascistas españoles o la guardia local.
En casi todas las ciudades, el 18 de julio de 1936 los gobernadores civiles siguieron el ejemplo del gobierno de Madrid y se negaron a cooperar con las organizaciones obreras que calmaban pidiendo armas.
¡Cómo nos duele España Republicana, Socialista y Popular!
¿Cuál sería el mundo que tendríamos hoy, si el pueblo español hubiera tenido armas para defender sus conquistas?
¿Otro socialista, otro hombre grande como Salvador Allende, qué hubiera hecho en su caso, cuando los mineros pedían armas y Fidel se las ofrecía?
¿Qué pasaría hoy en Medio Oriente si los guerrilleros palestinos de Hamas o del Hiszbolá contaran con aviones de combate, si la ex Unión Soviética no hubiera degenerado hacia el capitalismo?
MAS VALE NO SEGUIR PENSANDO EN LO QUE PODRÍA HABER SIDO.
SON TANTAS LAS COSAS QUE ESTÁN OCURRIENDO, QUE HASTA ÉL MAS INSTRUIDO SE OLVIDA DE LO PRINCIPAL.
COMO UN MINISTRO URUGUAYO QUE EN MEDIO DEL GENOCIDIO DEL EJÉRCITO ISRAELÍ AL PUEBLO LIBANÉS, RECUERDA -CON RAZÓN- EL ATENTADO DE LA AMIA.
PERO NO TIENE EL MISMO RECUERDO NI LA MISMA CONDENA PARA LA AGRESIÓN ISRAELÍ DEL PRESENTE.
Y TAMPOCO RECUERDA EL GOLPE DE ESTADO EN ESPAÑA DE HACE SETENTA AÑOS.
¡GLORIA ETERNA A LOS HOMBRES Y MUJERES ESPAÑOLAS DEFENSORES DE LA REPÚBLICA CONTRA EL GOLPE FASCISTA DEL 18 DE JULIO DE 1936!
¡Y A LAS BRIGADAS INTERNACIONALISTAS!

