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¿Quién no quiere la paz?


Comunicado sobre la actividad de Mujeres Activan por la Paz
Espacios Libres de Apartheid – Uruguay

Queremos dar a conocer nuestra posición sobre la visita y el evento que tendrán lugar este martes 12: Otras voces, otras miradas: juntas por la paz en Medio Oriente. Según se informa en la invitación ampliamente difundida, en el evento participarán mujeres israelíes de la organización Women Wage Peace y palestinas (con ciudadanía israelí) de la organización Women of the Sun, que “impulsan el diálogo y la inclusión de mujeres en las negociaciones, para que no se derrame ni una gota más de sangre de sus hijos e hijas”.
¿Quién puede estar en contra de un objetivo tan noble y a la vez tan vago y general? Pero nos preguntamos: ¿este evento va a condenar el genocidio y va a hacer propuestas concretas para parar la hambruna, los bombardeos y las balas que matan a más de cien gazatíes por día, incluyendo 28 niñas y niños (un salón escolar entero al día, como denunció UNICEF) y para parar las agresiones constantes de Israel a la población palestina de Cisjordania?
El pueblo palestino nos ha enseñado a sospechar de cualquier iniciativa que llame en términos generales a buscar el diálogo y la negociación para “poner fin al conflicto y lograr la paz” sin explicitar la necesidad de acabar con los crímenes de guerra y de lesa humanidad que Israel comete contra el pueblo palestino desde hace 77 años.
Cualquier propuesta de sentar a dialogar a “ambas partes” para poner fin al “conflicto” (aunque incluya a las mujeres) sin reconocer la enorme asimetría de poder y privilegio existente entre quienes son parte del grupo opresor y quienes son parte del grupo oprimido es ingenua en el mejor de los casos, y malintencionada en el peor. No juzgamos las motivaciones de las mujeres que participan en esta iniciativa; pero sabemos que este tipo de actividades son funcionales al relato oficial del sionismo y sus aliados, que habla de “guerra” y “conflicto” para ocultar su régimen ilegal de ocupación colonial, apartheid y genocidio.
Quienes sufrimos las dictaduras en el Cono Sur conocemos bien la teoría de los dos demonios: el relato falaz que habla de una guerra entre “dos bandos” y pone en pie de igualdad al terrorismo de Estado y a quienes luchan contra él, a los victimarios y a sus víctimas, asignándoles la misma responsabilidad por la violencia.
El pueblo palestino le ha puesto un nombre a estas operaciones que juntan a personas israelíes y palestinas a “dialogar para buscar la paz” sin abordar las causas profundas de la violencia: normalización.
A partir de los Acuerdos de Oslo que pusieron en marcha el engañoso “proceso de paz” se desarrolló una lucrativa industria de la paz –muy bien financiada por Occidente– para sentar a personas israelíes y palestinas, judías y árabes, a dialogar sobre la necesidad de “hacer la paz”. Mientras el pueblo palestino esperaba que esos diálogos y las negociaciones desembocarían en el establecimiento de su Estado, los israelíes usaban el proceso como cortina de humo para ganar tiempo, seguir robando territorio y crear así hechos consumados irreversibles.
Las instituciones sionistas de Uruguay y Argentina que llevan adelante esta iniciativa surgida en Israel pretenden que se ignore esos antecedentes y el contexto del genocidio. No por casualidad esta visita tiene tan buena acogida en las esferas del poder político y mediático; no por casualidad se las va a nombrar visitantes ilustres, y serán recibidas por el presidente Orsi y la vicepresidenta Cosse, que todavía no han respondido a la solicitud de entrevista ni a las cartas que colectivos de solidaridad con Palestina y movimientos sociales le hemos presentado al gobierno desde antes de asumir.
No es con llamados genéricos al diálogo y a la paz que se va a poner fin a la violencia en la región. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, la Corte Internacional de Justicia, la Asamblea General de la ONU, expertas/os del Consejo de DD.HH. liderados por la Relatora Especial Francesca Albanese y el Grupo de La Haya lo han dicho con claridad: los Estados tienen la obligación legal de aplicar sanciones, embargo de armas de doble vía (no vender ni comprar) y suspensión de relaciones diplomáticas, comerciales y de toda índole con Israel hasta que ponga fin a su régimen de apartheid y genocidio.
Exigimos al gobierno de Uruguay que cumpla con sus obligaciones internacionales, empezando por clausurar la Oficina de la ANII en Jerusalén. Y exhortamos a nuestro pueblo, a las organizaciones sociales y políticas y a toda la ciudadanía a llevar adelante acciones y campañas efectivas de boicot a las empresas e instituciones que colaboran y lucran con el genocidio.

No habrá paz verdadera ni duradera para ningún pueblo hasta que Palestina sea plenamente libre.

Espacios Libres de Apartheid – Uruguay
11 de agosto de 2025

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