Analía Kalinec, integrante de Historias Desobedientes, y el torturador integrante de la dictadura argentina Eduardo Kalinec.
En Argentina la hija del represor Eduardo Kalinec reaccionó al fallo que lo dejó en libertad: “Confío en la respuesta social”, señaló Analía Kalinec.
En diálogo con periodistas de la emisora la 750, la hija “desobediente” del condenado a prisión perpetua por los crímenes en los centros clandestinos conocidos como Atlético-Banco-Olimpo (ABO), afirmó que su primer pensamiento fue en “las víctimas” de su padre.
Analía, la hija del represor Eduardo Kalinec, quien fue favorecido por los camaristas Hornos y Carbajo y dejó la cárcel luego de estar condenado a prisión perpetua, habló en la 750 acerca de este hecho y cómo siente el ser una hija “desobediente” de un condenado por crímenes de lesa humanidad.
Luego del fallo que dejó a su padre en libertad, Analía afirmó que su primer pensamiento “luego de la conmoción” fue “pensar en las víctimas y en sus hijos”.
“Pensé en mis hijos que no lo conocen, que ahora va a estar la posibilidad de que se lo crucen. En este Gobierno, en este clima de época de negacionismo y en esta militancia de desobediencia”, sostuvo.
Al respecto, la hija “desobediente” del represor aseguró que su padre sostiene “el mismo discurso negacionista” del Gobierno de Javier Milei y que en 20 no se arrepintió de sus crímenes.
“El discurso -del Gobierno- es el que sostuvo mi padre durante estos 20 años de cárcel, en donde no ha logrado reflexionar nada respecto a sus crímenes y el daño que generó. Sigue pensando que secuestrar, torturar, asesinar personas y robar sus bebés fue lo correcto en el marco de una guerra como ellos dicen”, remarcó.
Además, expresó que cruzarlo por la calle -ya que viven cerca uno de otro- “es parte de la incertidumbre que me genera toda esta situación”. “Confío también en una respuesta social, en que pueda estar identificado más allá de la cárcel efectiva que cumplió, y que fue dado de baja de manera deshonrosa de la Policía Federal”, dijo.
En tanto, recordó cómo fue enterarse que su padre fue un represor, su camino acompañando a las víctimas de su padre y la condena social, que fue “estrictamente familiar”.
“En un primer momento pensé que mi papá era inocente. Escuchar el relato de las víctimas, el avance del juicio y su posterior condena fue lo que a mí me obligó a tomar un posicionamiento conforme a mi sentir que fue acompañar a las víctimas”, señaló.
“El costo de esto fue familiar, el enojo de mi mamá y mis hermanas por no acatar el mandato familiar, que son mandatos culturales, sociales, religiosos, de honrar a la familia, de honrar al padre, pero yo ya había logrado construir un mundo social propio más acorde a mi naturaleza que tenía que ver con círculos de la escuela pública, de la UBA, la comunidad de madres y padres de mis hijos que iban a una escuela con una orientación en arte, con el sindicato. Fui construyendo un mundo de pertenencia que me supo alojar y escuchar más allá de los prejuicios que existían por mi condición de hija de”, agregó.
“Por más que sea mi papá está mal lo que hizo. Que sea su hija no me exime de repudiar estos crímenes”, afirmó.
El Tribunal Oral Federal 2 de la ciudad de Buenos Aires entendió que Kalinec había participado en toda la cadena represiva: en los secuestros, en las torturas, en el manejo de los detenidos y en la fase final del exterminio, con las inyecciones para adormecer a quienes serían arrojados en los vuelos de la muerte.
En los centros clandestinos conocidos como Atlético-Banco-Olimpo (ABO), Kalinec era el “Doctor K”. Fue condenado a prisión perpetua por crímenes en esos campos de concentración y ahora está suelto.

