Bertolt Brecht fotografiado en 1948.
Poeta, director teatral y dramaturgo , Bertolt Brecht nació el 10 de febrero de 1898 en Augsburgo (Babiera), y estudió en las universidades de Munich y Berlín. Sus primera obras muestran la influencia del expresionismo , el movimiento estético dominante de la época. En colaboración con Kurt Weill escribió el drama musical La ópera de dos centavos, que se convirtió en el éxito más importante de B. Brecht y Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny, una crítica despiadada del orden capitalista. Durante este período inicial de su carrera, Brecht empezó a desarrollar su famosa técnica dramática conocida como “teatro épico”. En 1933, luego del ascenso de Hitler, se vió forzado a huir de Alemania, viviendo primero en Escandinavia y estableciéndose finalmente en California, EE.UU en 1941. De su producción en el exilio deben mencionarse las obras La vida de Galileo Galilei (1938-1939), Madre Coraje y sus hijos (1941), y El círculo de tiza caucasiano (1944-1945). En 1948 volvió a Alemania y se estableció en la que fuera Berlín Oriental, donde fundó su compañía teatral, el Berliner Ensemble. Murió el 14 de agosto de 1956.
Elogio a la dialéctica
Con paso firme se pasea hoy la injusticia.
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: “Todo seguirá igual”.
No se oye otra voz que la de los dominadores,
y en el mercado grita la explotación: “Ahora es cuando empiezo”.
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
“Jamás se logrará lo que queremos”.
Quien aún esté vivo no diga “jamás”.
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir “jamás”?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquél que está abatido!
¡Aquél que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conozca su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo.
De Poemas y Canciones .1932.
Canción de cuna IV
Hijo mío, poco importa lo que llegues a ser,
Los palos contra ti ya los tienen preparados.
Porque a ti hijo mío, en este mundo
sólo te espera el basural, y ya está ocupado.
Hijo mío, escucha lo que tu madre te dice:
A ti te espera una vida peor que la peste,
pero yo no te he llevado tanto tiempo dentro mío
para que lo soportes todo tranquilamente.
Lo que no tienes, no lo des por perdido.
Lo que no te den, consíguelo cueste lo que cueste.
Yo, tu madre, no te he parido
para que de noche duermas bajo los puentes.
Quizás no estés hecho de una pasta especial.
No tengo dinero para ti, ni te dediqué oraciones.
Mi confianza eres tú mismo, y espero no verte mal,
pidiendo en la oficina pública mientras tu vida se hace jirones.
Las noches en las que sin cerrar los ojos me acuesto a tu lado
y mi mano hacia tu pequeño puno se estira,
pienso en las guerras que contigo ya tienen planteadas.
¿Qué tengo que hacer para que no creas sus sucias mentiras?.
Hijo mío, tu madre nunca te ha engañado,
haciéndote creer que eras diferente.
Te crió con mil sacrificios, y no para verte colgado
de una alambrada de púas gritando por agua, casi inconsciente.
Por eso, únete a los tuyos, hijo mío,
juntos hagan polvo sus dementes sueños de poder.
Tú y yo, y aquellos que son como nosotros,
tenemos que lograr de una vez por todas
que no haya en el mundo dos clases de personas/
Esta canción forma parte de la obra “Madre Coraje y sus hijos”, escrita en el período 1939-1941.

