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Decir resistencia y revolución es decir Fidel

Desde este espacio  continuaremos difundiendo las ideas del líder de la revolución cubana, martiano, marxista leninista, revolucionario.  Serán textos extraídos de sus intervenciones en distintos momentos en Cuba y en otros países; de su opinión escrita sobre temas nacionales e internacionales y parte de las innumerables entrevistas realizadas por periodistas de todo el mundo, al conductor de la revolución cubana durante su extensa y fructífera vida.

Foto: Fidel Castro en el acto del 2 de diciembre de 2001 en Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba/Cubadebate.

El 2 de diciembre de 2001 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros intervino en el acto realizado para conmemorar el aniversario 45 del desembarco de los expedicionarios del Granma y el nacimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarios. La actividad se realizó en la Plaza “Antonio Maceo” de Santiago de Cuba.

Parte de su intervención.

“Las ideas son y serán siempre el arma más importante”.

Nuestro pueblo, su gran masa todavía sin los elevados conocimientos y la cultura política de hoy, pero con valor y patriotismo sin límites, fue por primera vez libre y nuestra nación , ya formada y con grandes tradiciones históricas, fue por primera vez independiente. La nueva lucha comenzó entonces, prosigue con fuerza creciente y aún està por decidir su destino futuro, hoy enlazado con el destino del mundo.

El Escambray, Giròn , la Crisis de Octubre, la total derrota de la guerra sucia, la neutralización y disolución de cientos de organizaciones contrarrevolucionarias, la reducción al mínimo de los actos de sabotaje y terror promovidos y apoyados desde el exterior, el enfrentamiento eficaz a cientos de proyectos para eliminar físicamente a la dirección revolucionaria, la práctica consecuente del internacionalismo desde Argelia , hasta Cuito Cuanavale, las decenas de miles de médicos, de maestros y otro profesionales que durante cuarenta años prestaron sus servicios a hermanos pueblos pobres, los miles que aún en período especial que continúan haciendo, son victorias inspiradas en la filosofía que nos guio aquél 2 de diciembre, hace 45 años.

Supimos seguir adelante cuando todo un sector del mundo progresista emergido de la profunda revolución social que tuvo lugar a principios del pasado siglo, a pesar de epopeyas grandiosas, se derrumbó ante el viejo adversario capitalista porque no supo superar sus propios errores y enfrentar con éxito la anacrónica ideología, y las sucias mañas del sistema opresivo y explotador que se pretendía superar para cambiar al mundo.

Con la experiencia que me da el privilegio excepcional de haber vivido una revolución que se llevó a cabo en condiciones  ni siquiera inimaginables por los grandes ideólogos y protagonistas del socialismo , con la mayor modestia y humildad de quien es muy consciente del limitado papel de los individuos en la historia , me atrevo a decirles a nuestros camilitos, a nuestros estudiantes , a los alumnos y profesores de nuestras escuelas militares , a los jóvenes soldados y oficiales, a todos nuestros valerosos combatientes, jefes y soldados en activo o en la reserva, que en el terreno político y revolucionario nada es ya imposible para nuestro pueblo. Las ideas justas tienen un poder superior a todas las fuerzas reaccionarias juntas.

Las tecnologías más sofisticadas con las que se pretenden convertirnos en esclavos o súbditos de un poder imperial universal, no pueden ni podrán vencer jamás la conciencia y la inteligencia de los seres humanos.

Cuando nosotros con siete armas reiniciamos la lucha, nadie habría podido concebir posibilidad alguna de éxito. Supimos adaptarnos a los recursos técnicos y al enorme poder del adversario en relación con las insignificantes fuerzas y medios de que disponíamos. Las ideas son y serán siempre el arma más importante.

La experiencia vivida nos enseña que si un día nuestro país fuese agredido e incluso ocupado por fuerzas poderosas, cada hombre o mujer dondequiera que se encuentre puede ser un ejército; cuando un combatiente o un grupo de ellos quede incomunicado o aislado, debe y puede asumir la responsabilidad de sus acciones y continuar la lucha.

El invasor tendría que luchar contra un ejército, 10 ejércitos, 100 ejércitos, 1000 ejércitos , un millón de ejércitos.

No existe arma más potente que la convicción profunda y la idea clara de lo que deber hacerse. De ese tipo de armas que no requiere de fabulosas sumas de dinero, sino sólo de la capacidad de crear y transmitir ideas justas y valores, estará cada vez más armado nuestro pueblo.

El mundo será conquistado por las ideas y no por la fuerza, cuyo pode para sojuzgar y dominar a la humanidad será cada vez menor. Sólo la paz y la cooperación entre los pueblos serán capaces de preservar a la humanidad de la muerte con que amenazan por la vía del saqueo, la explotación, las guerras y la destrucción de las condiciones de vida del planeta.

A ustedes les corresponderá vivir el siglo más difícil y decisivo de la historia humana.

Para ello, prepararse es el más sagrado deber; profundizar en los conocimientos profesionales y políticos es requisito indispensable. La cultura general integral masiva, algo jamás soñado por sociedad alguna, es hoy una posibilidad real al alcance de todos los cubanos.

Una profunda formación ética, humanitaria, solidaria e internacionalista es parte esencial de esa cultura.

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