El Secretario de Estado Marco Rubio, entre las organizaciones calificadas por el gobierno de Trump como terroristas, mencionó a los Tupamaros de Uruguay.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dio la bienvenida este jueves por la mañana a representantes de 66 países europeos, asiáticos y americanos a una cumbre en la sede del Departamento de Estado, en Washington, para tratar lo que la Administración de Donald Trump percibe como un auge del terrorismo político de extrema izquierda en todo el mundo.
“Es una amenaza real y transnacional que ha existido durante décadas, pero que ahora experimenta un resurgimiento”, dijo Rubio en el discurso de apertura de una reunión que ha recibido el sobrenombre oficioso de “cumbre Antifa”, en referencia a un amorfo movimiento de activistas repartidos por todo Estados Unidos, que, si bien no está demostrado que exista como tal red organizada, obsesiona al Gobierno.
En un discurso que a ratos sonó a la época de la Guerra Fría, Rubio habló de la Organización Revolucionaria del 17 de noviembre, activa en Grecia desde los años setenta, de los grupos estadounidenses Weather Underground y el Ejército Negro de Liberación, de los Tupamaros uruguayos o de las Brigadas Rojas italianas. “Hoy nos enfrentamos a una nueva ola de este viejo mal”, insistió el jefe de la diplomacia estadounidense.
También describió una red transnacional conectada de “militantes de Antifa” que viajan para “participar en ataques conjuntos, canalizar propaganda y material de captación, e intercambiar información sobre objetivos a través de canales encriptados compartidos. Se desplazan mediante redes clandestinas de pisos francos, pagan sus operaciones con fondos transnacionales y colaboran con Estados extranjeros hostiles”.
A la reunión, que culmina una estrategia de ocho meses de proselitismo de aliados para la causa, asistieron 66 países, según una lista proporcionada al diario español EL PAÍS por un portavoz del Departamento de Estado.
Entre ellos, están España, Canadá, Alemania, Argentina, Italia, Israel, Chile o Uruguay. En esa nómina no figuran México, China, Brasil, Nicaragua o Colombia (aunque un miembro del futuro Gobierno del presidente electo, Abelardo de la Espriella, estaba de visita este jueves en el Departamento de Estado). El nivel de los enviados por cada país varía. En el caso de España, acudieron dos consejeros de la Embajada de Washington: uno de la sección Política y otro, de Interior.
Marco Rubio arremetió contra el «terrorismo de izquierda» y habló del «terror violento» de los tupamaros
El secretario de Estado del gobierno de Donald Trump, Marco Rubio, encabezó este jueves una reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político en Washington
El secretario de Estado del gobierno de Donald Trump, Marco Rubio, encabezó este jueves una reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político en Washington. Durante su discurso, el jerarca de Estados Unidos arremetió contra la contribución del comunismo de Cuba a tejer estas redes y recordó de forma explícita a los tupamaros uruguayos.
Junto a Rubio estuvieron Christopher Landau, Vicesecretario de Estado; Stephen Miller Vice Jefe de Planta de la Casa Blanca y Asesor de Seguridad Nacional y Scott Bessent, Secretario del Tesoro. La actividad se desarrolló en el Salón de Conferencias Loy Henderson, en Washington .
«El terrorismo político de extrema izquierda no es una novedad reciente ni moderna. No es una ficción inventada por los políticos conservadores. (…) Todos y cada uno de nuestros amigos aquí presentes, procedentes de las naciones del Hemisferio Occidental, recuerdan… recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los tupamaros, de los montoneros, de las FARC y del ELN. Recuerdan la barbarie inhumana de Sendero Luminoso en Perú, esos fanáticos maoístas que masacraron las aldeas campesinas peruanas (…). Recuerdan las decenas de miles de guerrilleros marxistas entrenados para matar en los campos terroristas de Castro», dijo Rubio.
Tras repasar la lucha estadounidense contra el terrorismo yihadista, consideró que «durante demasiado tiempo» la doctrina antiterrorista estadounidense «ha tenido un punto ciego en lo que respecta a la violencia extremista procedente de la izquierda política».
«Incluso hoy en día, la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza grave se trata como un delirio de la derecha o, peor aún, como una peligrosa conspiración fascista», reclamó.
«Se trata de un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio por encima de todo lo demás, un odio hacia la propia civilización. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor, una revuelta de los débiles y los cobardes contra los fuertes y los buenos. La perpetran aquellos que no son capaces de construir, que no pueden crear, que no pueden lograr grandes cosas, y que se vengan del mundo por su propia insuficiencia tratando de destruir a quienes sí pueden hacerlo. Esto es lo que es la izquierda radical», señaló el secretario de Estado.
«Pueden autodenominarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su carácter fundamental es siempre el mismo. Siempre es el mismo», apuntó.
«Una de las críticas que a veces se oyen sobre el comunismo, por ejemplo, es que suena bien en teoría, pero nunca funciona en la práctica. En realidad, eso no es cierto. El comunismo no suena bien en teoría. El mundo que concibe para todos nosotros es pequeño, monótono, gris, desprovisto de toda excepción, vaciado de todo lo que hay de bueno y noble en el alma humana», afirmó Rubio.
«Para estos artífices de la violencia revolucionaria, el logro más destacado de nuestra civilización supone, para ellos, una humillación insoportable, un recordatorio de lo que no pueden hacer y de lo que no pueden llegar a ser. Por ello, optan por destruir. Atacan oleoductos; atacan vías férreas; atacan redes eléctricas y laboratorios, los símbolos físicos que encarnan el poder, la investigación y los logros. Esta es la naturaleza del terrorismo al que nos enfrentamos hoy en día. Desprecian a Occidente porque Occidente es grande», concluyó el secretario de Estado.

