La implantación de testosterona en mujeres con el fin de aumentar el deseo sexual, la fuerza o las capacidades atléticas, sus riesgos y la difusión de esta práctica por motivos comerciales, fueron los temas abordados por el Dr. Francisco Cóppola, ginecólogo y endocrinólogo, en su columna en A Decir Verdad.
Cóppola explicó que “las hormonas masculinas en las mujeres fisiológicamente, normalmente no la administración, sino cómo funcionan, son muy importantes. Claro que las mujeres tienen un nivel 10 o más veces menor que el del hombre, pero no dejan de ser importantes porque muchas cosas dependen de ellas: la masa muscular, la masa ósea, la sensación de bienestar, la energía, la libido, hasta la inmunidad. Claro que todo el mundo se fija en la libido, que es lo que está en discusión, pero las hormonas masculinas tienen otra característica en la mujer que después de la menopausia, el ovario sigue secretando hormonas masculinas hasta los 75 u 80 años”.
Dijo que “el tema en discusión es la aplicación de hormonas masculinas en la mujer antes o después de la menopausia. Como la hormona masculina regula la libido, hay una tendencia a intentar mejorarla administrando hormonas masculinas. En realidad, la libido es algo complejo que depende de factores psicológicos, y en esto que hablamos de mantener la eterna juventud, de mantener una libido de joven toda la vida, es ahí donde tiene un campo fértil la administración de hormonas masculinas en la menopausia”.
Señaló que “hay una gran experiencia en el uso de hormonas masculinas en el doping deportivo. Cuando hablamos de doping, nos referimos a niveles de 10 a 50 veces superiores a lo normal en sangre, lo cual no es gratuito y trae consecuencias a corto y largo plazo”.
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