Nicolás Guillén nació en Camagüey, Cuba, el 10 de julio de 1902. Hizo estudios primarios en su ciudad natal. Aprendió el oficio de tipógrafo en la imprenta que dirigía su padre-periodista y político-y. al morir éste en la guerra civil de 1917, trabajó en una imprenta de obra. Bachiller en 1920, cursó un año de Derechos en la Universidad de La Habana. Comenzó a destacarse con sus colaboraciones en la página ”Ideales de una Raza”, del Diario de la Marina.
Su obra poética se inicia en Motivos de son (1930) y Sóngoro Cosongo (1931). Después del derrocamiento de la tiranía de Gerardo Machado en 1933, se consagró plenamente a la poesía y el periodismo.
Angel Augier- poeta, investigador literario, crítico, ensayista y periodista cubano compiló y prológó “Nicolás Guillén Obra Poética” de Editorial Letras Cubanas, obra editada en dos tomos.
En este insustituible trabajo para conocer la obra de Nicolás Guillén, Augier escribió: Un pueblo en trance de formación elabora su propia cultura como la sustancia de su identidad, como el producto de su razón de ser.
La nacionalidad cubana comienza a definirse en las postrimerías del XVIII, cuando concurren a ello condiciones económico-sociales surgidas de un lento proceso de asimilación y transculturación de los elementos que desde Europa y Africa se asentaron en la Isla. Empieza a perfilarse la patria cubana con sus rasgos culturales específicos , y en ese concierto la poesía- desde sus manifestaciones iniciales- aspira a ser la nota más depurada del espíritu nacional. Arranca como una línea de continuidad paralela a la línea proyectada por la luz en la sombras.
Esta poesía , que tiene sus raíces de sueño en la misma parcela donde hunde las suyas de realidad el pueblo que germina y crece; esa poesía, que brota de lo profundo del acontecer progresivo de la nación, se expresa por muchas veces de tono distinto y de los más diversos matices.
Pero hay tres que sobresalen como las más representativas, que corresponden a respectivas etapas del proceso formativo del pueblo cubano: José María Heredia (1803-1839), José Martí (1853-1895) y Nicolás Guiillén (1902- 1989).
Palabras fundamentales
Haz que tu vida sea
campana que repique
o surco en que florezca y fructifique
el árbol luminoso de la idea.
Alza tu voz sobre la voz sin nombre
de todos los demás , y haz que se vea
junto al poeta, el hombre.
Llena todo tu espíritu de lumbre;
Busca el empinamiento de la cumbre,
y si el sostén nudoso de tu báculo
encuentra algún obstáculo a tu intento,
¡sacude el ala del atrevimiento
ante el atrevimiento del obstáculo!
De “Cerebro y corazón”/1922

