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«Este liceo no puede seguir esperando»

Fotos: Comisión Vecinal Pro Liceo de Bachillerato de La Teja y Radio Centenario

Se realizó en la tarde de este jueves la movilización convocada por la Comisión Vecinal Pro Liceo de Bachillerato de La Teja con la participación de vecinos y el apoyo de distintas organizaciones sociales, estudiantes, docentes, jubilados, militantes de sindicatos como ADES (docentes de Secundaria) Federación Ancap y el Suntma y el Sindicato de Trabajadores de la Industria Química. No faltaron además banderas del Club Progreso.
La movilización partió de Ameghino y Laureles, en la esquina de la vieja planta de BAO, para realizar una marcha por Carlos María Ramírez hasta la plaza Lafone, donde se hizo la lectura de la declaración que publicamos a continuación. Tras ese mensaje tuvieron lugar las actuaciones de Fabrizio Edwin, Ricagama y el cierre a toda murga con la Reina de la Teja. Este fue el mensaje de la Comisión leído en la plaza tejana:

Hoy hemos marchado todos juntos a lo largo de unas 10 cuadras de nuestra avenida Carlos María Ramirez, para manifestar una necesidad urgente y sentida por toda nuestra barriada y la zona oeste de Montevideo:

La creación de un Liceo de Bachillerato en La Teja.

Actualmente, no existe ningún liceo de este tipo. Esto históricamente ha provocado que miles de jóvenes para poder continuar con nuestros estudios, hayamos sido obligados a trasladarnos a otros centros por distintos barrios vecinos, el Bauzá, el 11 en el Cerro, pero a veces también lejanos o más incómodos de acceder, como el IBO, el Miranda o el IAVA, con todo lo que eso implica en términos de tiempo, dinero y esfuerzo personal y de las familias.

La presencia de los centros de enseñanza organizan la vida cotidiana, da seguridades, permite estudiar en un entorno conocido y vinculante. Pero cuando llega el momento del Bachillerato, esa seguridad se pierde:

Nos vemos obligados a desperdigarnos por todo Montevideo. A veces logrando sostenerlo, pero muchas otras veces no, y lo que es peor, a veces ni se intenta.

Porque las distancias pesan, los costos aumentan y el tiempo para estudiar se reduce

Desde hace más de dos años, la Comisión Vecinal Pro Liceo de Bachillerato de La Teja, que reúne a numerosas organizaciones sociales, deportivas y sindicatos, viene trabajando intensamente por este objetivo.

Sabemos que la construcción de un liceo público implica varias etapas. Por eso, en este 2025, la lucha ha estado enfocada en que este proyecto, sea incluido en el próximo Presupuesto Nacional.

Haciendo una breve reseña del trabajo realizado, a lo largo de 2023, Recolectamos unas 7 mil firmas, presentamos un petitorio ante el Codicen de ese entonces quien dio su visto bueno, posteriormente siguió la organización de festivales en la zona, las campañas de difusión en calle con balconeras, idas a la feria, pasacalles, pintada de muros, presencia en redes sociales, las notas en diversos medios de comunicación, llegamos a mantener en este último tiempo reuniones con representantes en el poder legislativo, del poder ejecutivo, también hemos hecho gestión a nivel municipal, además de los encuentros con autoridades de la educación.

A partir de hoy, entramos en la recta final de este proceso, la redacción del mencionado presupuesto, debe prepararse antes del 31 de agosto, para que luego sea votado por los parlamentarios.

Quienes vivimos en el barrio, vemos con mucha preocupación cómo con el paso de los años, se manifiesta día tras día un marcado proceso de tugurización y degradación social, cómo avanzan ante nuestros ojos amenazas de todo tipo, cada vez mayor el aumento de la pobreza, el desempleo, las dificultades familiares de toda índole por la falta de oportunidades, la gente en situación de calle o la ausencia de las más mínimas condiciones de vida.

Sabemos que parte de esa realidad; la única forma genuina de que esa espiral negativa se transforme en un círculo virtuoso, es enfrentarlo con más educación, con mayor y mejor nivel de cultura, con más oportunidades reales de desarrollo, que permitan acceder a mejores herramientas para enfrentar un futuro cada vez más cambiante e incierto.

Esta carencia no es nueva. Hace años que se visualiza esta situación como parte de una problemática multicausal.

Los tiempos de los gobiernos, no son los de las personas, mientras tanto, es cada vez más evidente y avanza la segregación social, una ciudad que crece y se desarrolla para el Este, decenas de informes y estudios multidisciplinarios así lo demuestran.

Este municipio, tiene casi todos los records negativos posibles, los mayores índices de pobreza infantil, de inseguridad alimentaria, de deserción escolar, de desocupación y violencia.

Hablemos con números

Hace 40 años atrás, existía un solo liceo, el 22, a razón de agregarse uno por década, hemos llegado a contar con 4 centros de 1er ciclo y desde el barrio se ha intentado hacer visible que es insuficiente, pero hasta ahora sin respuestas reales.

Actualmente, solo de los liceos de La Teja, alrededor de 800 jóvenes egresan cada año del primer ciclo. Si sumamos todos los que cursan aquí y vienen desde Paso de la Arena, Maracaná, Las Torres, Santa Catalina, Casabó, Tres Ombúes, Cantera del Zorro y otros barrios aledaños, así como también las UTU que aquí funcionan y los colegios privados de la zona, son más de mil jóvenes al año sin un lugar cercano y accesible donde continuar sus estudios.

¿Pero qué pasa con quienes no continúan en el sistema educativo?

En 2019, se decía que 80 de cada 100, no permanecen en el sistema educativo.

Ahora hace pocos días, salió la noticia de que se detectaron unos 3.500 mayores de 15 años ni siquiera anotados en el sistema educativo, (no quiero ni saber cuántos serán de este lado)

Por todo eso, por todos ellos, hoy nos movilizamos.

Porque en décadas pasadas, estos barrios del oeste tenían industrias activas, se accedía casi que de modo natural al trabajo, nuestras vidas y las horas del día estaban marcadas por los cambios de turno de las fábricas, por sus olores y sonidos, por sus ritmos, por sus rutinas.

Pero desde que se fue apagando ese Uruguay productivo basado en el modelo de sustitución de importaciones, todo el proceso a lo largo de la dictadura, y finalmente la década de los 90, que terminó de matar todas esas viejas fábricas gastadas como decía la murga, sufrimos un deterioro gradual que nos empobreció, nos estigmatizó y nos etiquetó como “zona roja”.

No hay que caminar mucho ni andar muy tarde, para ver por el barrio chiquilines deambulando, buscando algo que los saque de una realidad dura, y ante ellos los riesgos, que casi siempre, termina empujándolos hacia el consumo de drogas y el delito, y esa amenaza, y quienes se aprovechan de estas situaciones hoy, están ahí, en cualquier esquina, ganando cada vez más espacios, a la vista de todos.

Queremos contribuir a cambiar esa realidad, y por eso reclamamos más acceso a la educación, que el estado efectivamente, sea el escudo protector de los más débiles.

Aquí todavía hay gente trabajadora, solidaria, que entiende lo que significa vivir en comunidad. Y es a sus hijos a quienes se les exige más, nuestra realidad indica que el pobre, no es pobre porque quiere y no es que no salga de pobre porque no se esforzó, sabemos de viajar lejos para acceder a servicios, para trabajar , asumimos siempre mayores esfuerzos, pero eso no parece ser suficiente porque los puntos de partida, la base y el apoyo, es muy desigual

La educación es un derecho. Está consagrado por ley, y el Estado debe garantizarlo. No es momento de más análisis, ni diagnósticos, ya están hechos. En el barrio se ve con claridad: el problema es de la falta de infraestructura y de contención.

No alcanza para mitigar con propuestas de educación virtual, programas 2×1, parches… nuestros jóvenes necesitan un edificio real, con docentes presentes, con vínculos humanos y que los acompañen para hacer más largas sus trayectorias educativas. Un lugar donde puedan desarrollarse con dignidad.

Y esta no es solo nuestra lucha, buscando incidir en la siempre escasa falta de recursos para repartir con quienes más necesitan, en este mismo sentido, transitando un camino similar, los vecinos y vecinas de Las Piedras, que reclaman también un segundo liceo de EMS. Su lucha también es nuestra.

Por último, y no menos importante, queremos recordar a un gran compañero, Carlos Pilo, un histórico militante de este barrio y miembro impulsor de esta Comisión, de quien justamente hace un año mañana de su desaparición física. Pero a pesar de eso, Pilo está presente en esta lucha, porque como él decía: «Hay que desarrollar la cultura. La cultura genera cambios. La cultura es un medio de lucha.»

Desde la Comisión propondríamos que este futuro liceo lleve su nombre, y en su nombre el homenaje a quienes han entregado su vida por las causas colectivas en La Teja.

Hoy comenzamos esta movilización en Ameghino y Laureles, ahí, en una esquina, ese primer liceo del barrio, y detrás nuestro, las construcciones de la ex Bao, un lugar que consideramos ideal para este liceo, supo en sus mejores tiempos dar empleo a 1.000 personas en 3 turnos, y que hace años está en desuso, predio que tiene dueños, pero sin un destino concreto, degradándose década tras década, sus gruesas paredes encierran historias de un pasado ya lejano, el cual queremos vincular con un mejor futuro.

No es el único lugar posible. Lamentablemente, hay varios espacios abandonados en el barrio, que no son atractivos ni redituables tampoco para la especulación inmobiliaria. La Teja suma miles de metros cuadrados de suelo perfectamente urbanizado, arruinándose, llenándose de escombros, mugre, inseguridades, desolación y tristeza.

Desde la Comisión, propusimos alternativas y soluciones concretas. Lo que falta ahora, es la voluntad política. Ahora es el gobierno quien debe decidir si avanzamos, o si seremos postergados por cinco años más, y así entonces, preguntamos, ¿hasta cuándo?

La educación, es la herramienta para mejorar nuestras condiciones de vida. Este liceo no puede seguir esperando. Es una necesidad urgente para La Teja y toda la zona oeste.

¡Con lucha va a entrar en el Presupuesto!

¡Con lucha lo vamos a conquistar!

¡Salud, compañeras y compañeros!

¡Arriba los que luchan!

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