En la mañana de la 36 conversamos con el poeta chileno Jesús Sepúlveda, residente en EEUU que hace pocos días participó en un festival internacional de poesía en Livrera 2026 en Rivera y Livramento, y en un evento en la Facultad de Humanidades en Montevideo. Sepúlveda destacó la riqueza cultural de la zona fronteriza, donde el uso del portuñol refleja la naturaleza viva y evolutiva del lenguaje.
Señaló que “fue interesantísimo estar allí, es una cultura fronteriza, un lugar de tránsito” y destacó “el esfuerzo titánico que realizan los organizadores del festival de generar espacios culturales, como el festival de Rivera. El festival fue en español y conocí a poetas interesantísimos, tuve la oportunidad de escuchar la poesía de Lilian Irigoyen, de la poeta argentina Estela Maris Ponce, música y fue un placer estar allí con Wilson Javier Cardoso y Senia García, que son los organizadores”.
“El festival fue hermosísimo y los lugares fronterizos son de por sí interesantes, me hizo pensar un poco en la cultura de Tijuana, son esos lugares donde hay mucho tránsito, hay tráfico de mercancías porque son zonas francas también, libres de impuestos, y eso también genera una cultura muy particular. A mí me encantó esa idea de poder cruzar una calle y estar en otro país. Había un restaurante donde almorzábamos y todo era en portugués y nosotros ahí, algunos chapurreando portuñol, hablando portugués”.
Dijo que los lingüistas de hoy en día reconocen que son formas de evolución de los idiomas y que se están transformando en un idioma aparte, el castellano evolucionó desde el latín, que se fue, entre comillas, «corrompiendo». El spanglish se considera ya en Estados Unidos un idioma con sus propias normas gramaticales. Lo interesante es cómo los idiomas evolucionan y qué es lo que hace la gente con ese uso creativo del idioma y las distintas creaciones poéticas que surgen de allí, más allá de lo que digan los «comisarios de la lengua» que dictaminan lo correcto e incorrecto, pero que en realidad no tiene nada que ver con lo que ocurre en la vida real. Los idiomas son organismos vivos que uno canaliza e incorpora y están dentro de los hablantes, no en un libro de gramática”.

