Mi guitarra y mi canto buscaron un día el sendero del agua y el árbol; de los remos y los peces; de los hombres y sus luchas por el sustento diario.
Un país en manos de la oligarquía criolla latifundista y banquera, le negaba a los hombres de bombacha, ancho cinto y alpargatas, desplazados de la producción , de manos afanosas de tierra y frutos, posibilidad de sobrevivir. No les quedaba otro camino entonces, que buscar en aquella pampa azul del río, que aún permanecía sin alambrar, su sustento diario. Allí entre redes y aparejos, canoas y aripucas de totoras, iban tejiendo sus vidas, relegadas al olvido, a la miseria y al hambre, que compartían con sus mujeres y sus gurises.
Qué podía hacer yo, sino, en lo posible, arrimarle a esos hermanos mi solidaridad. Contaba con poco. Sólo con mi guitarra y mis versos, pero tenía la valiosa posibilidad de llegar, por medio de la radio y del disco, a miles de personas que escucharían la voz y las angustias de aquella gente.
Así nacieron canciones como “Garzas viajeras”:
Bandera al sol el lienzo rubio del trigal
se mece suave en ondas de oro y al volver
buchonas, grises, las torcazas en el río
antes de buscar los nidos, van de su cauce a beber.
Hay fiesta arriba, allá en la loma del palmar
está cumpliendo años el hijo del patrón
y en un bendito apretado entre las totoras
aquí abajo llora y llora, el gurí del hachador…
Vea paisano, yo anido entre pajonales
pase , si gusta compartir necesidades
Vida de pobre, de esperanzas se sostiene
doblando el lomo, pa que otros doblen los bienes.
Acaso esa mano que los golpeaba a ellos , no era la misma maza, traicionera y opresora de los ingleses que, años atrás , había golpeado a mis abuelos, a mis padres, todos reseros y domadores; a los explotados peones de los grandes latifundios, propiedad de los gringos?. No seguía siendo la misma doctrina de la explotación y la opresión , introducida por el colonizador y el catequista, que habían logrado el milagro de convertir en oro para sus reyes, la sangre y el sudor de los pobres indios?. Y luego, más tarde, en los yerbatales, en los obrajes y cañaverales, no eran acaso los mismos, de hoy y de siempre, los que pagaban , la sangre y el sudor del trabajador , con bonos a cambiar, en vergonzosa desventaja, en la cantina del propio patrón?.
Pero el pintar las necesidades de esos hombres y mujeres , por el solo hecho de pintar nomás, no me parecía suficiente. Había que buscar en la honda raíz del pueblo, una fórmula que traspasara la corteza de nuestro submundo local , abandonado, si se quiere, una visión un poco chauvinista. Era necesario y había que tratar, de depurar las formas, robustecer el aliento de lucha de esos hombres y transformarlo en un fruto social capaz de madurar y reventar en una primavera de justicia y democracia verdadera.
Me di cuenta que era urgentísimo lograr que los aspectos formales trascendieran del marco irreal y sugestivo particular, al del real, más evolucionado y generalmente enriquecido por un carácter más progresista con miras a una sociedad más justa, La canción aprendía y se nutría de vivencias claras , siguiendo el paso del pueblo en lucha. Es decir había que seguir unificando lo estético y lo sociológico en una sola levadura artística sin perder de vista la autenticidad y el color de nuestra tierra y de nuestra gente. Así nació “Patrón”.
Patrón, esa sombra que tirita tras sus reses
huella y harapos, comiendo a veces
Patrón, por tus intereses
ahí va su peón.
Patrón, esa sombra que levanta sus galpones
sudor trenzado , con otros peones
Patrón , por sus ambiciones
ahí va su peón,
Patrón, esa sombra es carne al sol que le rotura
con sueldo enano, su tierra oscura
Patrón, y que usted disfruta
ahí va su peón.
Patrón, una sombra y otra sombra, hacen tormenta,
y el vendaval, no tiene riendas
Patrón, no hay quien lo detenga
ahí va su peón.
Patrón, si esa sombra en luz estalla y ve que avanza
como una aurora, y en su garganta
Patrón, se le vuelve daga, ahí va su peón.
No era fácil fundir los ritmos de genuino origen popular, como la milonga, a la estructura de un cuerpo sólido y proporcionado por parte iguales:Poema-Melodía, y en donde participaran los elementos constitutivos de una sociedad semicosmopolita, que ya estaba empeñada en una formal y definida lucha de clases. Esto nos revelaba el comienzo de un nuevo camino a emprender, dentro de la proyección folclórica, compenetrándonos de hechos muy especiales, que influían en la médula de una cultura en proceso de transformación.
No fue tampoco fácil difundir nuestra nueva canción. Ella se apoderaba del gusto popular al mismo tiempo que atentaba contra los intereses de una rosca capitalista, con careta nacionalista y corazón nacionalista.
El canto rodado de nuestra coplas, sin embargo, avanzaba, puliéndose en el fondo caudaloso de un río que, día a día, crecía y se tornaba más turbulento, con oleajes de levantamientos obreros y estudiantiles. El canto se iba haciendo pueblo y devolvía, en coplas alumbradoras, al propio pueblo, sus luchas y esperanzas.
Hay, sin lugar a dudas, una llama que encendió nuestro canto y que encendió todo el canto latinoamericano: el triunfo de la revolución cubana.
Aprendimos de ella a mirarnos y a saber que también podíamos ser dueños de nuestro destino. El canto popular latinoamericano-testimonial y combativo-lleva el pentagrama inspirador de la Cuba revolucionaria y el de dos de sus embajadores más prestigiosos, Nicolás Guillén y Carlos Puebla, que dejaron su rastro luminoso, cuando pasaron por nuestra tierra.
(*) del capítulo “Canto y conciencia” del libro “El canto elegido.Anibal Sampayo”.Ediciones Cono Sur Press.1985. Suecia.
El texto publicado fue subtitulado por el editor de la web de la 36.

