De carácter libre y gratuito, el comienzo de esta edición resultó en localidades agotadas a pocas horas de abrir las reservas
Por Gabriel García Berriel
La ceremonia del lunes 30 de marzo estaba pactada a las 20:00, y a las 19:00 en punto la explanada del teatro más antiguo de Sudamérica ya estaba llena de nuevos y veteranos espectadores de la Cinemateca Uruguaya. Parte del equipo de la película anfitriona, entre ellos la argentina Pilar Gamboa estaban entre la gente que comenzaba a formar parte de las filas para entrar a la sala principal. Hubo –como siempre– una fila para los que no reservaron su lugar, en la que al final triunfó la perseverancia.
Tras la actuación del Coro Juvenil del Sodre, la coordinadora general de Cinemateca destacó el valor político de organizar un festival con aquella célebre anécdota del primer Festival de Cine de Punta del Este, que fue el primer festival de cine de América Latina en 1951. “Creó un pequeño terremoto cultural porque Carlos Quijano, el director del semanario Marcha le dijo a los críticos de cine que estaba totalmente en contra de cubrir el festival porque creía que el evento no era más que la excusa de un promotor inmobiliario para vender terrenos en Punta del Este”.

La historia termina con uno de los periodistas sublevándose ante el doctor Quijano al afirmar que no iba a dejar de escribir sobre aquellas películas. El periodista se llamaba Homero Alsina Thevenet, y, tras descubrir junto al resto de la crítica rioplatense a Ingmar Bergman, y ganar un juicio contra el fundador de Marcha, en el cual intervino como abogado Daniel Teijeiro, esposo de María Esther Gillio, “los invitó a todos a comer. Ese era el valor del trabajo periodístico en aquel entonces”, concluyó Santacreu.
El país invitado para esta edición 2026 es Bélgica, y a propósito de esta presencia, el embajador destacó que “Uruguay y Bélgica comparten valores fundamentales: una profunda vocación cultural, el compromiso con la diversidad, el respeto por las voces plurales, y una apuesta firme por el cine como herramienta de fricción y libertad. Durante los próximos días el Festival presentará una muestra excepcional del cine belga contemporáneo. Una cinematografía reconocida por su creatividad, su mirada aguda sobre la sociedad, y su capacidad para combinar tradición y renovación constante”.

Sobre los autores belgas que participan de la programación, Cooreman citó a los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne, Laura Wandel, Joachim Lafosse, Alexe Poukine, “y de tantos otros autores que hoy marcan la identidad del cine belga”.
Asimismo, Cooreman mencionó la “delegación tan numerosa de profesionales belgas” que ha viajado a Uruguay para acompañar estas funciones. Su presencia refleja la cooperación entre ambos estados, que se ve todavía más reforzada con “el acuerdo de coproducción audiovisual firmado entre Uruguay y la Federación Valonia Bruselas que abre nuevas oportunidades para directores, productores y técnicos de ambos países”.
Después de la presentación de los jurados y la actuación de Alberto “Mandrake” Wolf e Ignacio Iturria, el equipo de “Un cabo suelto” se hizo presente para hablar del proyecto y lo que significa para ellos abrir el festival. Sergio Prina, el protagonista tucumano narró cómo “en Argentina viene siendo bastante complicado filmar, todas las industrias culturales están siendo bastardeadas, y de alguna manera siempre que aparece un estreno es casi un acto de resistencia”. Declaración que fue ovacionada por los presentes.
Por su parte, Pilar Gamboa expresó estar “muy contenta de estar de vuelta en el Solís presentando una película. Vine con teatro, nunca con cine, y Hendler se mandó un peliculón, disfrútenlo”.
Reseña
La obra tiene por lo menos una virtud muy clara que es el entretenimiento. Bajo su argumento de tránsito entre varios géneros muestra en cada uno de ellos una enorme ironía. El ser en sí misma un cabo suelto en términos formales no es una apuesta muy arriesgada en la actualidad, pero la película logra usarlo a su favor cuando las claves más o menos básicas del policial o el thriller se convierten en otro lenguaje, situación que por momentos se logra. Una película que se sostiene en las actuaciones. Son destacables los protagónicos de Pilar Gamboa, ya consagrada en el Río de la Plata, Sergio Prina y la revelación de Alberto Wolf; se percibe en todo el elenco una dirección muy sólida de parte de Hendler. No se llega a abusar de la elasticidad de la comedia o la tensión. Si se tiene oportunidad es recomendable su visionado.
Hasta el 11 de abril se podrá disfrutar del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, se advierte a todos los interesados en la programación que saquen sus entradas con al menos 48 horas de anticipación.

