La película de Shahrbanoo Sadat fue anfitriona en la ceremonia de cierre
Por Gabriel García Berriel
El sábado 11 de abril la prensa, los socios, el jurado, el equipo, y el público en general de Cinemateca Uruguaya se reunieron para presenciar la conclusión del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay (FCIU) edición 2026.
La convocatoria fue para las 19:30 y comenzó diez minutos antes con el saludo de quien ha sido la maestra de ceremonias del Festival, la periodista Pilar Teijeiro, y la presentación de un video resumen de las dos semanas (del 31 de marzo al 12 de abril) que duró el Festival.
Este contenido duró aproximadamente 7 minutos, en los cuales se pudo apreciar, entre otras escenas: las distintas salas que gozaron de la programación, los jurados en plena labor de evaluación, el detrás de las proyecciones, los conversatorios post-funciones, y la participación desde las butacas de muchos directores e integrantes de los equipos de las películas.
Antes de pasar a los fallos, Teijeiro señaló un récord en el sufragio del público por más de 1800 votos registrados.
Comenzó el Jurado de la Competencia Iberoamericana, conformado por miembros de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay (ACCU). Ante la ausencia de los críticos Pablo Delucis y Diego Faraone, Juan Recuero fue el encargado de representar al equipo, quien, antes de dar las menciones y los premios exclamó que la decisión del jurado los reafirma como “movimiento político”.
La segunda mención fue para “El Tren Fluvial” (Argentina), la primera para “Historias del buen valle” (Francia), y el premio como mejor película iberoamericana fue para “Las corrientes” (Argentina, Suiza). En esta última la salteña Inés Bortagaray, jurado de la competencia internacional se acercó al escenario para recibir el premio en nombre de la directora Milagros Mumenthaler.
El jurado juvenil, conformado por Imanol Rodríguez Ramos, Julieta Hernández, Matías Eyherabide, Emilia Musitelli y Luca Ismael Houfek subió al escenario y el primero en tomar la palabra fue Eyherabide, quien advirtió “extenderse un poco” para compartir la siguiente experiencia. “Yo tengo 19 años y estoy en un momento de mi vida donde todo se mezcla, es todo un quilombo; dolor, amor, un estado donde no podés ni ver un poco de afuera sin decir ¿Qué me está pasando?, ¿quién soy? (…) Por suerte llegó este festival tan hermoso que me hizo volver a encontrarme a mí, volver a encontrar esta pasión por el cine, por el verlo, por el dialogarlo (…) por favor que nunca se detenga esto, que nunca se detenga el cine”.
Luego, Eyherabide dio la primera mención, y afirmó que es una película que él “luchó mucho” porque estuviera allí. “My father’s shadow” (Nigeria, Reino Unido) dirigida por Akinola Davies Jr.
La segunda mención fue anunciada por Houfek, la cual según cuenta los “dividió a la hora de discutir”, porque es una película que “abre discusiones y quiere hablar de temas que son poco abordados en nuestra sociedad moderna”. Macdo (México, Grecia) dirigida por Racornelia, quien subió a recoger el diploma y agradeció porque la película justamente era para el público; “fue un acto de valentía renovado (…) justo fue para abrir este espacio de honestidad radical que necesitamos”.
La ganadora del jurado juvenil fue anunciada por Rodríguez Ramos, la cual, entre otras virtudes, destacó la “honestidad y humanidad” con la que se narra su tragedia. “La noche está marchándose ya” (Argentina) dirigida por Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini. Ambos autores tomaron la palabra a través de video y expresaron su gratitud.
Continuó el jurado infantil (+8 años), conformado por Paulina Silveira, Lucía Citarella, Juan Patricio López Sosa y Carmela Gastambide. Asistidos por Teijeiro, los nuevos espectadores vencieron el pudor y dieron la mención especial para «Murciélagos e Insectos» (Suiza), y el premio del jurado, entre redoblantes de rodillas y al unísono fue para «Lucus» (España), cuyo director, David Fidalgo saludó al Festival desde España y reclamó que los adultos «comiencen a premiar más comedias».
El jurado de +12 años fue conformado por Vera Bonicelli, que no pudo asistir, Violeta Mesa Parodi, Gabriel Acosta de León, Lola Medina Bissio y Fabrizzio Cooper Cardozo. Mesa Parodi afirmó que vieron películas que los «sacó de su zona de confort» y que no era el «cine que estaban acostumbrados a ver». Acosta de León dio la primera mención correspondiente a «mejor guion» para «Recuerdos de la princesa Mumbi» (Suiza, Arabia Saudita). La intervención en video del director Damien Hauser destacó sobre todo a los actores del film, quienes «dieron forma a la película» puesto que su realización fue sin guion, «se contaba solo con un tratamiento».
Cooper Cardozo dio la mención a mejor actuación para «Una familia» (Países Bajos, Bélgica), para la cual tomaron la palabra por video la actriz Carice Von Houten y el actor Fin Vogels, y como mejor cortometraje a «Mambo Kids» (Italia). Medina Bissio dio el gran premio del jurado +12 a Gioia Mía (Italia), para lo cual tomó la palabra por video la directora Margherita Spampinato.
En categoría cortometrajes subió el jurado conformado por Ana Katz, Ximo Peris Mesado y Teresa Arredondo. Katz dio la primera mención para Control Anatomy (Palestina), y la segunda mención para O Río de Janeiro continua lindo (Brasil, Bélgica, Suiza). Peris Mesado anunció el premio a mejor cortometraje internacional para Their Eyes (Francia).
Cuando llegó el momento de los cortometrajes uruguayos Teijeiro destacó la «importante dotación en premios» para el mejor cortometraje, que recibió el premio Musitelli con un valor de 5000 USD en arrendamiento de equipos, además de un premio Don Obdulio de 2000 USD en efectivo. Un premio «El Mar» por producción de sonido de 20.000 pesos en razón de servicios de posproducción, y un premio «Artemisa Lab», laboratorio de posproducción audiovisual, por valor de 1000 USD por servicios de posproducción.
Arredondo tomó la palabra y dio la mención especial para 99 Fantasmas, y el premio a mejor corto uruguayo para Un Adulto Responsable.
La competencia de cine de derechos humanos contó con la participación de Gonzalo Arijón, Macarena Gelman y Paula Felix-Didier como jurados. Arijón dio la primera mención a Qui vit Encore (Suiza, Francia, Palestina), para lo cual su director Nicolás Wadimoff envió un video de gratitud mientras pescaba en la rambla de Montevideo. Gelman dio la segunda mención para «The President’s Cake» (Irak), dirigida por Hasan Hadi. Felix-Didier dio la mención a As Vitrines (Brasil, y Gelman dio el premio a la mejor película para Redlight to Limelight (India, Finlandia, Letonia).
Ainhoa Artetxe Uriarte, Marianella Morena y Hernán Rosselli fueron el jurado de la competencia nuevos realizadores. Rosselli tomó la palabra y afirmó que esta fue una categoría que los tuvo «por momentos al borde de la butaca». Artetxe Uriarte dio la mención especial a «Zorros Salvajes». Morena anunció el premio a la mejor película para «Macedonia del Norte».
Antes de dar los resultados de la competencia iberoamericana, Jean-Christophe Berjon subrayó entre risas que él, junto a Leticia Jorge y Fernando Martín Peña son el jurado que «no hizo los deberes»; «no tenemos papelitos, no tenemos nada», continuó Leticia y dijo que «quizá nos podemos copiar de los jurados infantiles y juveniles». Martín Peña agradeció la existencia de Cinemateca, «ustedes -los uruguayos-, están medio acostumbrados a tener cinemateca, nosotros no tenemos cinemateca en Argentina, y en ese sentido reitero el agradecimiento que todos nuestros colegas han hecho a María José (Santacreu) y Alejandra (Trelles) que son las cabezas visibles de un equipo formidable».
La mejor película iberoamericana fue dada por Martín Peña a «En el camino» (México). Tras este reconocimiento subió al escenario la coordinadora general de Cinemateca, María José Santacreu, para dar una serie de noticias esenciales: este año se cumplen 74 años de la institución y «alguien» dio la idea de hacer una torta, a lo que Santacreu sostuvo dejarlo para el 75. En el año 2027 además se van a cumplir 45 festivales, «entonces vamos a tener un excelente festival, un excelente año lleno de actividades y de películas, y los quería invitar a que nos sigan acompañando», informó Santacreu y la ovación resonó durante varios segundos en los que aprovechó para llamar al equipo presente de Cinemateca a subir al escenario, y agradeció a todos y cada uno de los funcionarios.
A continuación se dieron los resultados de la competencia internacional, a cargo de Daniel Hendler, Fréderic Maire, Inés Bortagaray, y Fréderic Maire, quien recordó cuando fue director de la cinemateca de Suiza. Hendler dio el premio a mejor interpretación a Léa Drucker en la película «El bien de Adam» (Bélgica, Francia), para el cual subió la embajadora de Francia Virginie Bioteau. Bortagaray dio el premio a mejor interpretación a Nicolás Zárate por «Hangar Rojo» (Chile, Italia, Argentina). Las menciones especiales fueron «Dos estaciones, dos extraños» (Japón), y How to divorce during the war (Lituania, Luxemburgo, Irlanda, República Checa). Máire fue quien anunció la mejor película internacional: «The loneliest man in town» (Austria), para lo cual, los directores Tizza Covi y Rainer Frimel grabaron un video de gratitud desde un pub de blues de New Orleans, Louisiana, donde se descubrió, a la guitarra y aún conservándose como «el último rockabilly», al legendario Al Cook (o Alois Koch) protagonista estelar del film.
Al presentarse «No hay hombres buenos» a las 20:51 se retiraron el staff de Cinemateca, algunos de los jurados, y también espectadores; la sala se mantuvo bastante llena.
Reseña
Un drama cuya principal debilidad es precisamente su postura dentro del género. Para los occidentales cualquier película que retrate Medio Oriente resulta en una sesión de aprendizaje, de acercarnos -o al menos encarar esa ilusión- a una cultura que nos es naturalmente remota. En «No hay hombres buenos» esta sesión es interrumpida continuamente por la presunta intrusión de elementos más bien del mainstream y del cine comercial; no hay mucha indagación profunda en términos de imagen, ni de ningún tipo de narrativa. Hay una exportación de recursos. Por momentos, el film peca de panfletario, y por ende, de aburrido; la sesión que nombré anteriormente jamás puede llegar a reducir a los personajes a ser meros entes explicativos del argumento, cosa que aquí ocurre , y en demasía. La gran hazaña es de la propia Sadat, quien dirige y actúa, pero actúa mejor que dirige y mejor que escribe, logra en todo momento una interpretación que incluso supera los obstáculos inherentes a su autoría, hasta cuando hay una escena donde el drama se convierte en un melodrama que bien podría pasar por una propaganda para explicar cómo funciona la ley afgana a un occidental. Hay uno o dos momentos de particular conmoción y angustia; son lo mejor de la película por el hecho de llegar a donde parece que Sadat quiere llegar. En suma, «No hay hombres buenos», en el marco de la ceremonia de clausura (que no el fin de la programación; se proyectaron películas hasta el domingo 12), parece más una casualidad que un cierre memorable a una de las mejores ediciones de uno de los eventos cinematográficos más importantes a nivel iberoamericano.
Aguardamos con mucha emoción y compromiso una próxima edición del Festival. Mientras tanto, nos vemos en Cinemateca.

