El sedimento indígena
Para concluir entonces no olvidemos que en el arte no hay compartimentos estancos. Con que criterio se puede separar el folclore mesopotámico y sus costumbres, si desde la historia lo está gritando la sangre derramada por un mismo ideal, y la toponimia, fauna, flora y el lenguaje suelto que aún sigue usando nuestro pueblo litoraleño y tan común Mboyeré (entrevero o mezcolanza) Añamenby (hijo del diablo) Topá (es muy usual decir me topé con fulano) y en fin otras que son de origen guaraní…y vuelo a repetir: con qué criterio o en folclore o proyección , una división geo-política, como en el último festival de Salto, donde el jurado dijo que lo río era argentino. El estilo , la milonga, la cifra, son patrimonio de Uruguay o de Argentina o sea que ¿alguien tiene paternidad exclusiva de ellos?.
Todos pertenecen a ambas bandas. Entonces no existe compartimento estanco; además se se ha aceptado que danzas o manifestaciones de influencia brasileña, reflejan el sentir de nuestros hombres en el este de la República por el nexo de la frontera. ¿Porque no se adopta el mismo criterio en el litoral?. Que algunas cosas se ignoren no quiere decir que no existan. Y aquí voy a poner otro ejemplo con otro documento que pone en claro el sentimiento común de uruguayos y argentinos desde tiempos remotos y que en nuestra zona va más allá de las tradiciones, porque en nuestras venas corre la misma sangre nativa.
Dice Colman en Historia de Entre Ríos : “A fines del siglo dieciocho y como consecuencia del incremento que había tomado la colonización del territorio oriental y céntrico , se extendió del servicio de correos haciéndose las comunicaciones por vía del litoral uruguayo , hasta el Alto Uruguay y las Misiones. Este progreso se debió en buena parte a la iniciativa del administrador Don Félix de la Rosa, que dispuso que las postas y estafetas del servicio por ambas márgenes del Río Uruguay dependieran de la administración de Montevideo”.
Bien. A todo esto no debe olvidarse el sedimento indígena de los Tapes, que como sabemos bajaron inclusive hasta Montevideo, dejando múltiples nombres en nuestra fauna y flora, que no se perdieron. Sé que lo que digo llamará la atención de muchos desprevenidos, y alertará hasta el sentimiento nacional. Pero estos indios de las Misiones, mal le pese a algunos, dejaron aquí su impronta y por ende su música. Todo esto vuelvo a señalar para indicar que no deber perderse de vista ese sedimento indígena, que empapa todavía estas regiones, por debajo de la piel de la civilización y el progreso moderno, sobre todo para el creador que debe buscar en la sensibilidad profunda del ambiente. Lo que menos se ha visto de la herencia indígena, es su aporte en la vena artística, su huella hondamente humana, y lo que más se ha guardado de ella es su aspecto guerrero.

Y ahora ya en el final, debo manifestar a algunos de los señores “folclorólogos e investigadores” que no es combatiendo por medio de “articulillos”en los periódicos a los verdaderos creadores que trabajan en serio , que se van a salvar del olvido nuestras tradiciones anónimas y canciones folclóricas nacionales, sino que los celosos guardianes de ese material anónimo recogido, lo devuelvan al pueblo que es su único dueño y depositario, difundiéndolo no sólo para una minoría de privilegiados, sino en los institutos , escuelas, horfanatos de todo el país, como así también en los modestos clubes de barrio, donde hay avidez por aprender. No hay que esperarlo todo del gobierno, que la mayoría de las veces es insensible a estas manifestaciones.
Arreglada hubiera estado la patria si cada uno de nuestros antepasados, que exponían su sangre generosa por defenderla, luego de cada batalla le exigieran a la misma un puesto de general, ministro u otro cualquiera, en pago de sus sacrificios y desvelos. Tomando ejemplo de ellos y peleando unidos, como el ejemplo de Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos”, cumpliremos con la patria y por ende con la tradición y el folclore.
Paysandú ,Febrero de 1966.
*Del libro El canto elegido, Aníbal Sampayo.

